Opinión

Tren sin fondo

El Tren Maya no viaja vacío, lleva en su interior pérdidas por más de 25 millones de pesos diarios, y le cuestan al erario casi 31 mil millones de pesos al año…

Según el periódico capitalino El Universal, el Tren Maya registró pérdidas por 2 mil 283 millones de pesos durante el primer trimestre de 2026, equivalente a un promedio diario de 25.3 millones de pesos, de acuerdo con reportes financieros de la propia ferroviaria.

Añade que entre enero y marzo los ingresos obtenidos por venta de boletos y servicios alcanzaron apenas 119 millones de pesos, mientras que los gastos de operación superaron los 2 mil 400 millones, por lo que las pérdidas aumentaron 44 por ciento en comparación con el mismo periodo del año anterior.

Pero entercados como están en hacer que funcione algo que evidentemente ha sido un rotundo fracaso, el Gobierno de la presidenta Sheinbaum destinará 30 mil 744 millones de pesos en subsidios y apoyos para la operación del Tren Maya, proyecto administrado por la Secretaría de la Defensa Nacional.

Nos está saliendo más caro el caldo que las albóndigas, dirían nuestras abuelas con gran sabiduría. Lo peor es que no se ve para cuándo este proyecto, que en realidad fue un capricho del expresidente López Obrador, va dejar de ser una carga para las finanzas públicos.

Por el mismo camino va circulando el llamado “Tren ligero” que ni es tren y mucho menos es ligero. Ha representado, eso sí, una carga financiera brutal para el Gobierno de la República, que en nada beneficia a Campeche y a los campechanos.

Esa “mancuerna del desarrollo” como los chairos catalogaban a los trenes Maya y Ligero, ha sido un verdadero fracaso, pues el primero no ha logrado transportar a los miles de turistas que se esperaban de todo el país y el extranjero, y el segundo no puede trasladar al Centro Histórico a algo que no llega, como son los turistas.

Sirvan estos dos monumentos a la ineficiencia, a la corrupción y a la nula planeación estratégica como dos ejemplos claros del fracaso de un Gobierno popullsta que sigue derrochando miles de millones de pesos para sostener sus elefantes blancos, mientras despoja por otro lado, la mitad de sus aguinaldos a los pensionados, y recorta miles de millones de pesos en participaciones a estados como Campeche, que enfrenta la peor crisis económica de toda su historia.

Así que amable lector, lectora, cada vez que usted vea circular sin pasajeros los vagones del Tren Ligero, o cuando mire a la distancia la lentitud con la que avanza el Tren Maya, no piense que viajan vacíos, pues llevan en su interior pérdidas por más de 25 millones de pesos diarios, y le cuestan al erario casi 31 mil millones de pesos al año.

Y esa es solo una parte del costo de votar por la gente improvisada que llega al poder, como también nos ha pasado con el caso de la señora Sansores, que hundió aún más la economía campechana, y que se puede agravar aún más, si insisten en imponer como sucesor en el Palacio al chilango Pablo Gutiérrez, que ya demostró que la Administración pública no es lo suyo, ya que sus cuentas públicas siempre presentan desvíos multimillonarios.

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