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CANDIDATO THERIÁN

“Si ya existe una amplia base ciudadana dispuesta al voto de castigo contra la Tía gobernanta, no hay duda que esa cantidad se va multiplicar como reproche al edil Carmelo por habernos calificado como perros”.

–“Se atribuye al Ungido Edil Carmelo, una frase que lo mismo puede ser considerada como ofensiva, si lo vemos desde el punto de vista del gentilicio, o como inclusiva, si la referimos a las nuevas tendencias de personas que se sienten animales”, narró el poeta Casimiro, y recordó que las palabras que ahora le pesan como toneladas de acero al adelantado guinda, son: “prefiero ser perro que campechano”.

–“Bueno, respondió de botepronto doña Chela, yo nunca he sabido que Pablito se haya disfrazado de alguna de las especies de cánidos que hay en el planeta, pero sí he leído expresiones suyas diciendo que “no es campechano, sino Carmelo”, sin olvidar además que su mascota que es un perro cuasimalix, se llama “Campechano”, como para confirmar su aversión hacia quienes habitamos esta bella y pródiga entidad”.

–“No hay que olvidar, apuntó a su vez el bolero don Memín, que el Edil Carmelo nació en la capital del país, y es avecindado en la isla, lo que explica el por qué no se siente campechano, pero una cosa muy diferente es decir que prefiere ser perro a asumir el gentilicio que compartimos todos los que nacimos, crecimos y decidimos radicar en esta entidad”.

–“Sin duda alguna que esa desafortunada frase le va pesar mucho al joven alcalde isleño, alertó el viejo Julián, ya que tendrá que entrar en contacto cotidiano con cientos de campechanos, ante quienes tendrá que ofrecerles disculpas o asumirse como uno más de nosotros, lo cual va resultar no solamente hipócrita, oportunista y falso, sino también ridículo; si ya de por si hay una amplia base ciudadana dispuesta al voto de castigo contra la Tía gobernanta, no hay duda de que esa cantidad se va multiplicar como reproche al edil Carmelo por habernos ofendido de esa forma”.

–“Yo me imagino a Pablito arrancando su campaña en la capital del Estado disfrazado de perro, para convertirse en un candidato therián, con tal de congraciarse con todos a los que nos ofendió. Pero tengan la certeza de que ni esa ni otras payasadas que se le ocurra podrá reconciliarlo con la gran mayoría de este pueblo sabio, noble y trabajador. Ya firmó su sentencia y no miento si vaticino que en las próximas encuestas serias, las simpatías a su favor se van a desplomar” externó don Memín.

–“Por lo pronto yo le garantizo que cuando me entere de alguno de sus recorridos de proselitismo, acudiré con mi bolsa de croquetas para dárselo como escarmiento a la ofensa que nos hizo y le diré en su cara sin tapujos: ‘¿votar por ti? ¡Mejor perro’!” exclamó doña Chela.

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