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EMBUDO GUINDA

Con estos recortes de participaciones federales, a los ciudadanos que no votamos por el partido oficial nos han quitado hasta el aire para respirar, mientras que ellos se siguen despachando con la cuchara grande.

–“Muy abusadita nos salió la Tía gobernanta, se quejaba don Memín ante sus amigos de tertulia vespertina. Luego de que el Gobierno de su queridísima amiga la Emperatriz Claudia, a quien “le gusta abrazarla cada vez que la ve”, nos ha quitado varios miles de millones de pesos, para evitar afectaciones a sus bolsillos, decidió que quienes vamos a pagar los platos rotos, somos los habitantes de los municipios donde no gobierna su partido”.

–“Cómo está eso compadrito, barájemelo más despacio porque no le entiendo, se quejó Doña Chela.  ¿A los ciudadanos que no votamos por el partido del régimen nos van a cobrar un nuevo impuesto para compensar las millonadas que nos quita la Federación? ¿Y si me niego a pagar porque no me alcanza ni para la luz, me van a meter a la cárcel?” cuestionó.

–“No será de esa manera, le explicó el viejo Julián, pero cualquier recorte a los gobiernos municipales repercute necesariamente en la calidad del servicio que se brinda a los ciudadanos, por eso se dice que nosotros vamos a pagar los platos rotos, no porque nos vayan a cobrar 8un impuesto adicional, sino porque a los municipios les quitan recursos para atender las demandas del pueblo”.

–“¿Pues no que el pueblo pone y el pueblo quita” refunfuño sin entender doña Chela?. Con estos recortes de participaciones federales, a los ciudadanos que no votamos por el partido oficial nos han quitado hasta el aire para respirar, mientras que ellos se siguen despachando con la cuchara grande”.

–“Se llama la ley del embudo, disertó el poeta Casimiro, y significa que la parte ancha, que es la que derrama más dinero, es para los gobernantes del partido oficial, mientras que la parte angosta, en donde casi no sale nada, es para los opositores. Es una ley totalmente injusta, arbitraria, desigual y sectaria, tal como ha sido el Gobierno de la señora de cabellos rojos” lamentó.

–“Tienen razón en quejarse los alcaldes opositores al partido oficial, expresó don Julián, porque no se vale que mientras que a ellos les aprietan el cinturón, a los ediles consentidos por la Tía les envían recursos adicionales para que celebren sus ferias con la actuación de artistas y grupos que cobran millonadas. Mientras unos padecen hambre y sed, otros, los oficialistas se embriagan con la abundancia de ser los beneficiarios de un reparto inequitativo de los recursos”.

–“Pero no hay mal que dure cien años, recordó don Memín, y su tiempo de gobernar de esta manera tan arbitraria e injusta ya está llegando a su fin. Y cuando quieran venir a pedirme mi voto con el cuento de que ellos sí saben cómo hacerlo, les voy a gritar en su cara que por castigar a los alcaldes opositores, terminaron perjudicando al pueblo noble y sabio, por eso es que en su momento, nuestra venganza será implacable” advirtió.

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