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DESTRUCTORA DE TRADICIONES

Doña Jaguara quiere castigar al pueblo de la capital, que ha votado mayoritariamente contra su partido y olvida que nosotros tenemos el poder del voto, y ya tendremos tiempo de cobrarnos estas facturas…

–“No le ha bastado a la malévola Tía gobernanta utilizar todo su poder político para hacer el mal, tratar de acabar y aniquilar a sus adversarios, que ahora se empeña en acabar con nuestras más arraigadas tradiciones, como son las ferias de San Román y San Francisco, así como la Magna Vaquería Peninsular”, despotricó completamente fúrica doña Chela.

–“De dónde saca usted elementos para sustentar tan graves acusaciones, le preguntó su compadre don Memín severamente preocupado, pero todavía mucho más intrigado.

–“¿Pues no supo usted? Cuestionó la exempleada del Gobierno estatal como si todos estuviesen enterados de los chismes de primera mano. Pues resulta que ahora, la peor gobernanta que hemos tenido a lo largo de nuestra historia, le negó al Ayuntamiento, el permiso para que pudiera utilizar la Plaza de la República, que por muchos años ha sido la sede oficial de esa Magna Vaquería, por lo que se tuvo que hacer en una explanada del barrio de San Román”.

–“Lo bueno es que el Ayuntamiento y la bella Bibiana no se quedaron de brazos cruzados ante la nueva embestida de la Tía, observó el viejo don Julián, ya que de inmediato encontró solución al problema y no se perdió esa tradición, aunque hubo ciertos inconvenientes para las delegaciones que vinieron a jaranear, pero finalmente todo concluyó en santa paz” aseveró.

–“En santa paz, no, protestó el poeta Casimiro, porque esto que estamos viendo es una auténtica declaración de guerra, es una prueba más de que la señora gobernanta no es afecta a la civilidad política ni a la sana convivencia, sino que su obsesión es perjudicar, dañar o afectar el desempeño de nuestra eficiente alcaldesa. Lo bueno de todo, como bien señalan ustedes, es que el problema se resolvió y la única que quedó como la malvada de la película, es la señora de cabello guinda y corazón repleto de odio” subrayó.

–“Tiene el corazón podrido por la envidia, los celos, el rencor, el resentimiento y todos sus odios que descarga no contra la alcaldesa Bibiana, que ha tenido el valor de enfrentar las adversidades, sino contra el pueblo, que es finalmente el que sufre por las acciones visceralidades de la mandataria. No es lo mismo que la gente que gusta de ese espectáculo, llegue cómodamente a la Plaza de la República, a que se traslade hasta la explanada de San Román donde se realizó la Magna Vaquería, aclaró doña Chela. Doña Jaguara quiere castigar al pueblo de la capital, que ha votado desde hace nueve años contra su partido, pero en realidad castiga a todo el pueblo, incluso a los simpatizantes guindas. Lo que olvida es que nosotros tenemos el poder del voto, y ya tendremos tiempo de cobrarnos estas facturas” advirtió.

–“Lo más ridículo es que la Tía rencorosa argumentó que no prestó la Plaza de la República para ese espectáculo de jarana, con la finalidad de proteger a su jaguarcito de latón, como si a la gente le importara ese esperpento. Es lo mismo que su barquito de hojalata. Y ojalá que no se le ocurra cerrar el malecón para que nadie se acerque a “dañar” esa porquería que más parece carro alegórico de carnaval, que un verdadero barco pirata” cuestionó don Memín.

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