EN LAS TRIPAS DEL JAGUAR: 22 DE AGOSTO DE 2026
INEPTITUD DE SOLÍS EXHIBE CORRUPCIÓN.
El caso de la secretaria de Turismo, Adda Solís Peniche, ha causado un escándalo de corrupción porque aceptó ese cargo público sin tener la preparación académica o profesional necesaria, su oportunismo es calificado en redes sociales como otro claro ejemplo de la corrupción que impera en el Gobierno de Todos los Corruptos Sansores, pues ha convertido esa dependencia en una sala de Tik Tok desde la cual se promociona para buscar la alcaldía.
Exhibida su ineptitud y vapuleada por no saber informar correctamente del gasto realizado por su secretaría en su comparecencia ante los diputados, Adda Solís busca victimizarse para encubrir su pésimo desempeño. La mediocre funcionaria cree que aumentará la afluencia turística publicando videos promocionales en sus redes sociales, porque su cabeza no da para más, está muy limitada.
No exageró la diputada Mónica Fernández Montúfar cuando calificó la gestión de Adda Solís como “verdaderamente trágica”. Si creyó la legisladora que en Mauricio Arceo encontró al peor secretario de Turismo en la historia de Campeche, pues se equivocó, su sucesora lo está superando con creces. Hoteleros, restauranteros y prestadores de servicios turísticos padecen por los pésimos resultados que exhibe el gobierno de Layda Sansores en turismo. Ánimo que solo le restan 389 días.
SEXENIO DE MEDIOCRIDAD Y LATROCINIO.
Decíamos que aceptar un cargo público sin tener la adecuada preparación para desempeñarlo es un ejemplo de corrupción. Pero este problema no es exclusivo de la secretaria de Turismo, pues ni siquiera Layda Sansores se preparó para ello. Su incapacidad la respaldan sus nulos resultados, pues mantiene decreciendo la economía, con un imparable desempleo formal y fracasó en atraer inversiones.
No se le podía pedir peras al viejo olmo, y por eso, para no lucir tan desubicada, optó Sansores por rodearse de gente mediocre. Ahí tenemos, por ejemplo, el caso de Liz Hernández Romero, que de barrista de cantina pasó a legisladora, después a secretaria de Malestar y luego secretaria de Gobierno, sin haber tenido estudios profesionales. ¿Qué hizo todos estos años? Sólo su caserón en San Lorenzo.
Otro caso significativo de mediocridad es el de Esteban Hinojosa Rebolledo, que de dedicarse a vender sus fotos desnudas masturbándose y haciendo como que se tragaba lo que le salía en sus redes sociales, lo hicieron director de Cultura y luego secretario del Malestar, donde reparte electrodomésticos a sus chacalitos y compra votos para Morena mientras hincha sus alforjas. Si con estas mulas había que arar, pues es evidente que no se iba a cosechar nada.

