EXPEDIENTE | ¿QUIÉN CONTROLA EL PROCESO INTERNO DE MORENA?
Oficialmente hay cinco aspirantes a la Coordinación Estatal de la Defensa de la Cuarta Transformación en Campeche de entre los cuales se supone que se elegirá por la vía de las encuestas quién finalmente se quedará con el cargo.
Pablo Gutiérrez Lazarus es el principal aspirante, y pese a que el madruguete del 22 de abril pasado en que lo designaron “candidato de unidad” buscaba evitar que se realicen estas encuestas, con el paso de los días constatamos que no fue más que una jugarreta, un engaño, una finta de la gobernadora Layda Sansores.
También aspira Gerardo Sánchez Sansores, mejor conocido como Seso Loco, sobrino de la gobernadora. Postulado por el Partido del Trabajo con el respaldo de las dirigencias nacional y estatal, por donde sea que se mueva carga el tufo de que esa candidatura se la compraron y que detrás de ella está su tía moviendo el pandero.
El Chapito pomuchense, Carlos Ucán Yam, se inscribió por su cuenta y viajó a la Ciudad de México para lograr su objetivo. Dice que tiene el respaldo de los morenistas fundadores y de los verdaderos militantes, pero el dirigente estatal de su partido, Erick Reyes León lo tildó como un traidor y un desleal, porque no acató la orden de la gobernadora Sansores de ir en unidad.
Andrés Fernández del Valle Laisequilla, del Partido Verde Ecologista de México también se registró en la Ciudad de México con nulas posibilidades de acumular ni el 1 por ciento de las preferencias de los encuestados. Lo suyo es un golpe bajo que la dirigencia del Verde le dio a la gobernadora, a Morena y al propio Pablo para decirle de manera directa que no lo van a respaldar, aunque vayan en coalición a los comicios.
Finalmente obtuvo su registro el exdiputado local plurinominal Jesús Roberto Reyes Jiménez. Un perfecto desconocido para la base morenista, aunque se dice que su principal logro, además de haber cobrado su dieta legislativa, fue haber sido chofer del senador Aníbal Ostoa. Y si surgió de este grupo, al cual también pertenece el senador suplente Carlos Martínez Aké, entonces el mensaje es claro: tampoco apoyan a Pablo Gutiérrez.
Es una realidad, los grupos internos de Morena —los fundadores, los militantes de la base que hacen talacha, los que provienen del movimiento de 1997, los que han recibido privilegios y espacios con la gobernadora, y varios de los que integraban el equipo de Liz Hernández— no apoyan a Pablo Gutiérrez, a quien literalmente consideran “un peligro” para sus intereses.
Llama la atención en todo este embrollo el nulo papel que ha desempeñado el dirigente estatal de Morena, Erick Reyes León. No supo defender la propuesta de la gobernadora sobre la “candidatura de unidad” y pese a su confesa adhesión a Pablo, tampoco ha podido dispersar estos riesgos de división interna que se observan por todos lados. El chilango no ha podido cumplir ni siquiera con su papel de espantapájaros y por eso es que la coincidencia general es que también debe irse.
La respuesta de Gutiérrez Lazarus ha sido el aislamiento como blindaje. Se deslinda de Morena y los morenistas y promueve que quienes quieran apoyarlo tienen que declararse Pablistas y estar a sus órdenes de manera incondicional. Ni morenistas ni Sansoristas, sino Pablistas, para que les quede claro que quien pondrá las condiciones y tomará las decisiones será él. O su equipo, que es el que le está medio salvando la situación.
Lo que ha quedado claro en este asunto es que el proceso interno de Morena está fuera del control del partido a nivel estatal, y se especula que las manos que están detrás de todo este desbarajuste son las de la gobernadora.
La dirigencia nacional no estableció reglas claras para que estas campañas internas se ajusten a los criterios de austeridad. Por eso es que tanto Pablo Gutiérrez como Gerardo Sánchez derrochan cuanto dinero público ponen en sus manos para promoverse entre la militancia y la población en general, ya que la encuesta se realiza de manera abierta, no solo entre los que están en el padrón del partido guinda.
¿Y qué han dicho al respecto las autoridades electorales? Absolutamente nada. Hay actos anticipados de campaña, hay derroche de recursos públicos, hay intromisión de personal, equipo y recursos de las dependencias gubernamentales —estatal, municipal y federal— y hay promoción abierta y descarada sin que se hayan abierto los plazos legales para las campañas internas.
Y este es el mensaje peligroso: si Morena o sus candidatos van a valerse de todo para agenciarse las simpatías ciudadanas, entonces vamos a contemplar un escandaloso e insultante derroche de recursos públicos que no se veía desde los años dorados del PRI.
Lo peor es que si para llegar al poder van a violar las normas electorales, van a aceptar “donativos” de cualquier grupo, así sean giros negros o abiertamente carteles delincuenciales, entonces claramente se está convalidando la construcción de un narco Estado como el que ya existe en otras entidades, como Sinaloa o Tamaulipas. Y esto es muy peligroso. Y no lo merecemos los campechanos.

