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OPINIÓN: ¿QUÉ PASARÁ CON LOS HUÉRFANOS DE LIZ HERNÁNDEZ? | Por: Abraham Martínez

La designación de Pablo Gutiérrez Lazarus como coordinador y defensor de la Cuarta Transformación en Campeche deja en la orfandad política a muchos que “se desgarraban las vestiduras” apoyando la candidatura de la actual secretaria de Gobierno, Liz Hernández.

¿Qué pasará con los grafiteros que tapizaron las calles con una silueta femenina que recordaba más a Josefa Ortiz de Domínguez que a la propia Liz? ¿Qué será de los “matraqueros” que, desde sus plataformas, promovieron con vehemencia su posición? ¿Cuál será el destino de los operadores políticos y periodistas que cada día 20 acudían puntualmente con Marthita San Román?.

Muchos quedarán desamparados, pues es poco probable que el carmelita y “chilango” Lazarus los integre; él ya cuenta con un equipo propio que, según se observa, no prioriza a los grupos campechanos tradicionales.

Sin embargo, los aduladores de Liz son hábiles en el arte del transformismo político para no quedar fuera de la nómina ni de los recursos de campaña. Aun así, la victoria no es segura: el hartazgo social ante la gestión Layda Sansores y de Morena en Campeche y Carmen es evidente, y los resultados en el municipio carmelita son el espejo de esa crisis económicos y de seguridad.

La orfandad de los “matraqueros” y medios afines.

Los comunicadores que apostaron todo por la Secretaria de Gobierno enfrentan una crisis de credibilidad y de financiamiento. En política, el “error de cálculo” se paga con el aislamiento. Si Lazarus decide no “alimentar” a esos medios, veremos un cambio de discurso radical: de la adulación a Liz pasarán a la crítica feroz hacia el nuevo coordinador, o bien, a un proceso de humillación pública para ser aceptados en el nuevo presupuesto.

Los operadores y la “nómina del día 20”.

La mención a los cobros con la estructura de la Secretaría de Gobierno (Marthita San Román) toca la fibra de la operación política territorial. Lazarus sabe que no puede ganar solo, pero su desconfianza hacia los grupos de la capital es legendaria.

El riesgo es que si Lazarus los ignora, estos operadores podrían operar a favor de la oposición (MOCI o PRI-PAN) por puro instinto de supervivencia (aplica el menos malo).

La realidad: La mayoría intentará “arrastrarse” para asegurar su continuidad en la nómina de campaña, pues para ellos el proyecto no es la ideología, sino el cheque quincenal.

Lazarus llega con una marca de “foráneo” loza que carga el gobierno de Layda Sansores y que alimenta la persecución ciudadana de la continuidad de Layda en el poder con más foráneos gobernando campeche.

Lazarus y su equipo es cerrado. Su reto es decidir si prefiere perder con los suyos o ganar con los “huérfanos” de Liz.

El hartazgo social es su principal enemigo; si no logra unificar a la base que operaba para la Secretaría de Gobierno, la estructura de Morena llega fracturado a una elección donde el sentimiento de castigo por la situación de Carmen y Campeche está a flor de piel.

¿Consideras que este grupo de “huérfanos” tiene la fuerza suficiente para sabotear la campaña de Lazarus desde adentro o terminarán cediendo por necesidad? Ya tenemos como ejemplo lo que pasó en el congreso del estado a principio de año con Antonio Jimenez.

Los matraqueros que cobran en la nómina del congreso se le viraron y lo atacaron mordiendo la mano que les da de comer si se acuerdan verdad? De traidor no lo bajaron.

Al tiempo.

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