OPINIÓN: EL PAN Y CIRCO DE LA ISLA DEL CARMEN CONCLUYÓ | Por: Guillermo del Jesús Padilla Sierra
El pan y circo de la época romana se transformó en caguamas y música popular para los carmelitas y paseantes que visitaron la isla del Carmen, en Campeche, durante los días de celebración de Semana Santa, superando los festejos que se realizan durante el mes de julio en honor a la virgen del Carmen. El alcalde Pablo Gutiérrez Lazarus señaló que hubo más de 30 mil visitantes, lo que provocó una derrama económica que sirvió de paliativo a la grave crisis económica que se vive en la isla, siendo los más beneficiados el sector hotelero y restaurantero, que estuvieron al cien por ciento de su capacidad, lo que sirvió para dejar en pausa el reclamo al gobierno federal, por parte de políticos y aspirantes a algún cargo de elección popular, para que agilizaran los pagos que se adeudan a empresarios y proveedores locales.
Pablo Gutiérrez Lazarus tiró los recursos económicos públicos por la borda y estuvo más activo que nunca en redes sociales, lo mismo en bikini, luciendo su cuerpo, que en fotos en el malecón costero de Playa Norte, disfrutando de su fiesta y haciendo lo que él sabe hacer: organizar festividades para el populacho, lo que es interpretado como una precampaña adelantada para lograr la candidatura de Morena para la gubernatura del estado de Campeche.
Cómo andarán de hambreados los paguineros al servicio de Pablo, que más de uno aseguró, sin recato alguno, que fueron más de 500 mil personas las que disfrutaron de la Fiesta del Mar 2026, es decir, más del doble de la población de la isla, y que presenciaron la actuación de grupos musicales de segundo nivel, y el show más relevante fue el de la española Ana Torroja, que tuvo sus mejores éxitos en el grupo Mecano durante la década de los años 80 del siglo pasado.
Hoy, hay que darle la vuelta a la página y enfrentar la realidad que se vive en la otrora capital petrolera de México: buscarle para que los alimentos lleguen a la mesa familiar; muchos, a empeñar las prendas de valor o enseres domésticos; a tratar de conseguir trabajo o lograr el sustento económico en el subempleo, el subcomercio de la venta de comida y a lo que sea necesario para que los frijoles lleguen. La realidad de inseguridad y desempleo que se vive a diario y que continúa su tendencia hacia la alza, sin que a ninguna autoridad le importe.

