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EN LAS TRIPAS DEL JAGUAR: 07 DE MARZO DE 2026

AÚN SON VIOLENTADAS LAS MUJERES EN CAMPECHE.

Conmemoramos mañana 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer, fecha en que se reconoce su incansable lucha por participar, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona. Sin embargo, en Campeche esa igualdad es vulnerada por Layda Sansores, que hace unos meses declaró que ser mujer, indígena y pobre era lo peor que te podía pasar en la vida.

Hace dos años fueron violentadas, amedrentadas y eventualmente despedidas las Mujeres Valientes que exigieron a Layda Sansores el cese de la abusiva, corrupta y rapaz secretaria de Seguridad, Marcela Muñoz. Las titulares del Instituto de la Mujer y de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Campeche, Vania Kelleher y Ligia Rodríguez Mejía, guardaron silencio cómplice ante el atropello.

Tampoco fue cosa menor el arbitrario arresto de mujeres integrantes de colectivas feministas que protestaban en Palacio Legislativo por el ilegal nombramiento de Pedro Alcudia Vázquez como magistrado, pues está acusado de violencia política en razón de género. A pesar de ello, Layda Sansores lo nombró presidente del Tribunal Superior de Justicia.

Sigue esperando justicia la estudiante víctima de violación tumultuaria por tres jóvenes que gozaron de meses de impunidad ante la indolencia de Sansores y su secretaria de Gobierno, Liz Hernández. Nuestro respaldo y solidaridad a estas y a todas las mujeres que no dejan de exigir igualdad y justicia.

LAS MUJERES NO LLEGARON CON SHEINBAUM.

Pese a que la presidente Claudia Sheinbaum arengaba que, con ella, “llegamos todas”, la realidad que viven las mujeres con la Cuarta Transformación dista mucho de la que les prometieron.  De las redes sociales capturamos un texto de la periodista Denise Dresser que plasma ese sentir, y que no necesita más comentario.

“Presidenta Claudia, quizás las mujeres no lloran en Palacio Nacional.

Pero sí lloran cuando sus hijos desaparecen y el Estado les da una pala en vez de justicia.

Sí lloran cuando no hay acceso a servicios de salud y los medicamentos oncológicos se vuelven promesas.

Sí lloran cuando sus hijas salen a trabajar y no regresan.

Sí lloran cuando desaparecen las estancias infantiles y no hay red de cuidados.

Sí lloran cuando el presupuesto se va a subsidios del Tren Maya mientras ellas sostienen el país con trabajo no remunerado.

Sí lloran cuando las ignoran en las giras presidenciales.

Sí lloran cada 8 de marzo frente a vallas que protegen al poder, no sus derechos.”

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