MORTAL INEPTITUD
Si no hay dinero para trasladar a los enfermos y lesionados en ambulancias ¿entonces por qué siguen derrochando en posaditas, bailecitos y jaguar games?
La vida de un menor de edad se perdió en Escárcega, luego de que el sistema de salud del Estado de Campeche les negó el servicio de una ambulancia para trasladar a Mérida, al pequeño que había sufrido quemaduras de tercer grado.
La familia tuvo que hacer el viaje a Yucatán en un automóvil particular, para que el lesionado recibiera atención médica. Rentar una ambulancia desde Escárcega les costaba 10 mil pesos.
El desenlace de esta fatídica historia la hemos leído en las noticias internacionales. La aeronave que trasladaba al pequeño y a su madre a Galveston, Texas, para recibir atención médica especializada, se desplomó con un saldo inicial de cinco personas muertas, entre ellas el bebé escarceguense que fue víctima de la ineficacia e ineptitud del sistema de salud que tanto presume la gobernadora Sansores.
Es una verdadera vergüenza que Campeche vuelva a estar en la portada de los medios nacionales e internacionales por culpa de una desgracia, atribuida al 100 por ciento a una gobernadora como Layda Sansores, que no trabaja, que no gestiona, que no da resultados. Que pierde el tiempo en sus confrontaciones y pleitos contra adversarios y críticos, en lugar de ocupar sus horas de trabajo en velar porque las instituciones funcionen correctamente.
Escárcega está de luto, pero es mayor la indignación por la muerte de Federico, el niño de dos años que sufrió quemaduras de tercer grado, y a quien el sistema de salud de la señora Sansores abandonó, al negarle el traslado en ambulancia. ¿Cuál fue el pretexto? ¿Que no hay presupuesto? Entonces ¿por qué siguen derrochando el dinero en posaditas, bailecitos, jaguar games y demás ridiculeces?
¿No es más importante verificar que los hospitales funcionen, que las ambulancias estén disponibles para trasladar a los enfermos, a los heridos, a los lesionados y en suma, a quien lo requiera?
¿Es creíble que Escárcega, que la cuarta ciudad en importancia poblacional en el Estado, no disponga de ambulancias para atender las necesidades que se presentan? Y si es así entonces ¿dónde están los equipos, vehículos y demás implementos que según la gobernadora se han enviado a los hospitales públicos?
No es un asunto menor. Lo que le pasó a Federico le puede pasar a cualquier campechano. No hay protocolos de atención de emergencias, y aunque en otras entidades –como en este caso, Yucatán— sí se le brindó las facilidades al niño para ser trasladado a Galvestón, la fatalidad ya lo había escogido de antemano, con la eficaz colaboración del sistema de salud campechano, para que su mortal ineptitud acabara en desgracia.

