Opinión

OPINIÓN: ANDY LÓPEZ BELTRÁN, EL JUNIOR SIN MÉRITOS BUSCA EL FUERO LEGISLATIVO | Por: Guillermo del Jesús Padilla Sierra

#Paseíllo

El orgullo del nepotismo de la Cuarta Transformación, Andrés Manuel López Beltrán, “Andy”, fue defenestrado de su encargo como secretario de Organización del CEN de Morena. Aunque los tiempos electorales aún están relativamente lejanos, el argumento oficial de su salida es que buscará ser candidato a diputado federal por Tabasco, pese a que su residencia está en la CDMX.

Su paso por el cargo partidista estuvo marcado por el escándalo de su viaje de 15 días a Japón, donde gastó miles de dólares en restaurantes de lujo, hoteles de 7,500 pesos diarios y tiendas de ropa de marca. Eso ocurrió justo en los días en que se llevó a cabo el Consejo Nacional de Morena. Su pasión por la cultura nipona lo llevó incluso a comprar una obra de arte de Yayoi Kusama por un costo aproximado de 500 mil pesos. La “austeridad republicana” de la 4T se la pasó por el arco del triunfo.

Andy López Beltrán ha sido señalado por incurrir en tráfico de influencias en beneficio de sus amigos, como Amílcar Olán Aparicio, quien pasó de ser un modesto vendedor de azulejos en Tabasco a convertirse, gracias a Andy, en un empresario multimillonario. Olán obtuvo contratos en la Secretaría de la Defensa, la Secretaría de Salud, Pemex, el gobierno de Quintana Roo, la construcción del Tren Maya —incluidos los famosos balastos—, la refinería de Dos Bocas y el Tren Interoceánico, por citar solo algunas dependencias gubernamentales.

Sin más experiencia que haber acompañado a su padre en sus giras por el país, con la carrera profesional inconclusa y sin antecedentes laborales, Andy López Beltrán fue nombrado, antes de que concluyera el sexenio de AMLO, secretario de Organización en la estructura nacional de Morena. Su gestión se recuerda, sobre todo, por la derrota de su partido en la elección de Durango y por la pérdida de municipios importantes en Veracruz.

Con fuero en la mano y el apellido como escudo, Andy busca ahora refugio en una curul. El nepotismo no se equivocó: lo ascendieron sin mérito, lo protegieron entre escándalos y lo sacaron antes de que el desgaste lo arrastrara. La 4T presume austeridad y combate a la corrupción, pero en su casa premia lo contrario. Ese es el saldo de “Andy”: poder sin calle, cargo sin resultados y un partido que tuvo que defenestrarlo para salvarse.

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