Opinión

Letargo empresarial

La idea es que antes de que el Presupuesto sea aprobado se realicen mesas de trabajo con las cámaras empresariales y agrupaciones ciudadanas, para tratar de llegar a lo óptimo en la planeación…

Durante los últimos cinco años, la voz del sector empresarial campechano estuvo totalmente apagado.

El contrapeso que solían ejercer las cámaras empresariales ante el desempeño gubernamental fue silenciado. No se tiene claro si es porque los líderes recibieron contratos gubernamentales, si fueron amenazados, o simplemente se replegaron en espera de que la derrama del estado beneficie a sus empresas.

Les dieron ciertamente algunas cuotas. Por ejemplo, Rafael Arturo Castilla Azar, “El Cepillo”, uno de los exdirigentes empresariales, fue incorporado en el gabinete como la voz oficial de ese sector de la sociedad dentro del Gobierno.

Adda Rubí Solís Peniche, fue extraída de la presidencia de la Cámara de Comercio de Campeche para ocupar la titularidad de la Secretaría de Turismo en espera de que propiciara el repunte de su sector, pero ya hemos visto los resultados.

Jorge Luis Lavalle Maury, el secretario de Desarrollo Económico, que también proviene de la iniciativa privada, se propuso ser el enlace del Gobierno con el sector empresarial, pero como en todo, su fracaso fue rotundo.

El saldo: el sector empresarial campechano se mantuvo apagado, lo que le permitió al Gobierno de la señora Sansores hacer y deshacer a su antojo en perjuicio del crecimiento económico campechano.

Y fue hasta que las putrefactas aguas de desastroso resultado de este Gobierno empezaron a llegar al cuello del sector empresarial, cuando decidieron salir de sus refugios, y ahora se quieren insertar de manera indirecta en la planeación de cómo debe ejercerse el presupuesto.

Le llaman en términos eufemísticos “presupuesto participativo”, y la idea es que antes de que el Presupuesto de Egresos del estado sea aprobado se realicen mesas de trabajo con las cámaras empresariales y diferentes agrupaciones ciudadanas, para tratar de llegar a lo óptimo en la planeación.

No es una mala idea, ni tampoco es novedosa. Los gobiernos democráticos lo hacen –o simulan que lo hacen—y el resultado es que se logra que el dnero se canalice a donde realmente hace falta y no a esas obras faraónicas que muchos gobernantes acostumbran dejar como herencia.

El planteamiento fue puesto sobre la mesa por la Coparmex, con el respaldo de algunas otras agrupaciones empresariales y organismos ciudadanos. El presidente del Congreso, el diputado Antonio Jiménez no se opuso a la idea, pero falta lo más importante: la disposición de la gobernadora para escuchar a sus contrapartes.

Ya sabemos que para la señora Sansores, la prioridad de este año no es que el presupuesto genere desarrollo económico para Campeche o que lo aliente. No. Lo que a ella le interesa es que todo ese dinero sirva para  que su partido pueda retener la gubernatura. Lo demás, literalmente no le importa.

Pero es buena la intención de la sociedad civil y de las agrupaciones empresariales para integrarse en la planeación el presupuesto estatal. Tal vez si esto se hubiera intentado hace cinco años, no tuviéramos los resultados calamitosos que ahora estamos sufriendo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *