Opinión

LAS PRENDITAS

Dice que no compra prenditas, pero en un solo día adquirió seis terrenos con una superficie total de un millón 400 mil metros cuadrados, a 18 centavos por metro cuadrado…

Doña Chela llegó a la reunión vespertina con sus auriculares puestos en sus oídos, mientras escuchaba alguna canción o alguna otra cosa en su teléfono celular. De repente estalló en tan estruendosas carcajadas que las lágrimas empezaron a fluir de sus ojos.

–“Tienen que oír esto, tienen que oír esto”, le dijo a sus amigos de tertulia, al tiempo que activaba al altavoz para que todos pudieran escuchar aquello que le había provocado esa extraña explosión de risa.

 “En mi vida jamás he comprado una prendita, solo me compro las pulseritas de plástico que hacen las artesanas, es lo único que yo pago. Jamás, a mí no se me da eso, las tengo por alguien que me lo dio en la vida, que me quería, y a quien yo quería, y es alguien a quien yo quiero y me quiere, y las tengo y me las quito y me las dejo, y me duermo me levanto y no es una cuestión de cuánto vale…”

Los cuatro amigos del Parque Principal también estallaron en carcajadas, al grado que el bolero don Memín tuvo que agarrarse de un árbol para no rodar por el suelo ante el incontrolable ataque de risa.

Ya más calmado, solo atinó a exclamar:

–“¡Que te lo crea tu abuela!” y nuevamente se desternilló de risa, contagiando de esa emoción a sus contertulios.

–“Lo único de plástico que se ha comprado esa señora, expresó doña Chela al cesar sus convulsiones causadas por tanta jocosidad, son las inyecciones para recuperar la forma a algunas partes de su cuerpo. Aunque ella lo ha negado tajantemente, es obvio que tiene plástico por todos lados, y no precisamente en forma de prenditas” acotó.

–“La señora tiene fama de hacer sus compras y luego facturarlas a nombre de la institución pública a la que pertenezca. Por ejemplo, lo hizo como diputada federal y como senadora, y hay suficientes testimonios de eso, recordó el viejo Julián. El que no los compre ella o no los pague de su cartera, no quiere decir que no provenga de recursos públicos” subrayó.

–“A mí me parece una verdadera payasada estarse exhibiendo como una persona modesta cuando su atuendo y sus accesorios de lujo la desmienten rotundamente. No estamos pidiéndole que se vista como pordiosera o que se disfrace de clase media, pero tampoco se trata de hacer ostentación de su enorme riqueza. Por eso dice el refrán que no se vale comer carne delante de los pobres” recordó.

–“Lo único que yo sé, señaló doña Chela es que si la Tía dice que no se ha comprado ninguna prendita de oro, le quiero recordar que el 1 de agosto de 2014, compró seis terrenos a un valor de 18 centavos por metro cuadrado, toda una ganga, por lo que acumuló tierras por un millón 400 mil metros cuadrados en un solo día. Por eso ella no compra prenditas, sino terrenotes” remató la exburócrata estatal.

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