EN LAS TRIPAS DEL JAGUAR: 25 DE SEPTIEMBRE DE 2026
EL TREN LIGERO, UN TREN FANTASMA.
¿Cuánto nos costará mantener en funcionamiento el fantasmagórico Tren Ligero? Todos los días se le ve realizar varias veces su mismo recorrido, pero vacío, sin un solo viajero que caliente sus bancas, y las contadas cabezas que se ven a bordo son las de los empleados que custodian cada vagón y la del operador. Nadie más. ¿Quién realizó el estudio de factibilidad de esta maldita obra que ni un solo día ha sido redituable?
Sus 15.2 kilómetros de recorrido, que conecta la estación del también fantasmal Tren Maya —que esta semana una vez más se quedó varado en Escárcega por una falla mecánica— con el abandonado Centro Histórico —cuyos recursos de modernización desaparecieron bajo la manga de la cuñada de Layda Sansores—, solo trajeron inundaciones a los barrios que atraviesa y entorpecen el tráfico en las horas pico. ¿Cuál ha sido su beneficio? Nadie sabe.
En el colmo de la impericia, ante el fracaso turístico que resultó ser el Tren Ligero, la secretaria del ramo, Adda Solís Peniche, inició la campaña “Muévete ligero, ¡súbete al Tren!”, invitando a la ciudadanía a recorrer la ciudad en ese medio, aunque sea para ir al trabajo, pero también resultó un fiasco. Y como seguimos viendo pasar todos los días el tren fantasma, salta al aire la pregunta: ¿cuánto cuesta mantenerlo funcionando?
EL FIASCO TURÍSTICO DEL TREN MAYA.
Si algo ha quedado claro a dos años de inaugurado, es que el Tren Maya no trajo ni traerá ningún beneficio para Campeche. Y mientras la presidente Claudia Sheinbaum sigue duplicando la deuda de México y arruinando la economía nacional, el pinche tren requiere una inyección diaria que oscila entre ¡25 y 27.6 millones de pesos! Es un fiasco por donde se quiera ver.
Tan sólo en el primer trimestre de 2026 tuvo pérdidas por 2 mil 283 millones de pesos, pues sus ingresos apenas cubrieron el 5% del costo de operación. Con la caída estrepitosa del turismo, el número de usuarios sigue a la baja y según los expertos, el Tren Maya tardará varias décadas en alcanzar un punto de equilibrio financiero, pues ni siquiera el servicio de carga garantiza su rentabilidad.
Todavía recordamos a una servil Layda Sansores elogiando al corruptísimo Andrés Manuel López Obrador, con poemas y canciones, comparando su fraudulenta megaobra ferroviaria con un “caballo de fuego” que traería justicia social, progreso y desarrollo al sureste de México. Pues bien, aquí seguimos esperando qué nos va a traer el tren, pues no se ve para cuando nos llegue el progreso, el desarrollo o la justicia social. El Tren Maya, como la 4T, resultaron ser un fiasco.

