DELINCUENCIA CRECIENTE
La Fiscalía General se ha especializado en los temas políticos y ha dejado de lado el ataque a la delincuencia. De las 80 ejecuciones del 2025, no han esclarecido ni el 10 por ciento…
Han circulado versiones muy fuertes en torno al posible relevo de Jackson Villacís Rosado como titular de la Fiscalía General del Estado de Campeche. Razones hay muchas, pero su incompetencia para el desempeño del cargo es la menos fuerte.
Su relevo obedecería a razones de estrategia política: la gobernadora de Campeche quiere cerrar la pinza del tema de la seguridad en manos de Marcela Muñoz Martínez, por lo que el ascenso de Arturito Bravo Muñoz, actual Vicefiscal general, es muy viable.
Si calificáramos el desempeño de J ackson y Arturito, la primera conclusión es que ambos salen reprobados.
Se les han acumulado los expedientes de homicidios dolosos sin resolver, y en particular hay por lo menos dos asuntos –feminicidios ambos— que retumban con estruendo: el de la ganadera candelarense Aracely Contreras, y el de la regidora paliceña Karina Díaz.
Si bien es cierto que a lo largo de 2025 e acumularon al menos 80 ejecuciones tipo sicarial en toda la geografía estatal, de los cuales no se ha esclarecido ni el diez por ciento, los casos de Aracely y de Karina evidencian la ineptitud de ambos personajes, y de todos sus policías ministeriales.
Si la Fiscalía General del Estado actuara contra los criminales con la misma presteza con que atiende las quejas de la gobernadora Sansores contra sus adversarios políticos y sus críticos, otro gallo nos cantara.
Pero no. La Fiscalía General se ha especializado en los temas políticos y ha dejado de lado el ataque a la delincuencia.
Lo peor es que ni eso hacen bien, y se han llevado tremendos reveses por lo menos en los expedientes que armaron contra el exgobernador Alejandro Moreno Cárdenas. Y no se diga de la persecución contra el periodista Jorge Luis González Valdez.
Si no tuvieran a su servicio a los jueces y magistrados serviles, todos los casos promovidos por Jackson y por su contraparte Loreto Verdejo, se les habrían caído desde hace varios meses.
En la Fiscalía se sabe que Jackson ya no toma decisiones. Todos los temas de importancia pasan por las manos de Arturito Bravo. Y éste es experto en maquillar cifras. Desaparece los delitos en lugar de resolverlos. Por eso tenemos una disminución delincuencial ficticia en los reportes mensuales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Pero los asesinatos no los pueden ocultar. Y el año pasado se registraron al menos 80: seis en enero; 10 en febrero, 11 en marzo, 9 en abril, 9 en mayo, 3 en junio, 9 en julio, 7 en agosto, 5 en septiembre, 2 en octubre, 7 en noviembre y tres más en diciembre.
Crece la espiral de violencia, pero a la gobernadora no le interesa capturar a los sicarios, si no entregar la Fiscalía General a Marcela, poniéndola en manos de su hijo Arturito.
O sea que la cosa va empeorar.

