Opinión

LA CLOACA DE LA POLÍTICA | 10 DE SEPTIEMBRE DE 2026

Pablo ha perdido puntos en la preferencia ciudadana, y hoy por hoy, la gente puede responder que simpatiza con Morena, pero que no respalda al ex alcalde carmelita…

PABLO DSBDO TUMBOS

Continúa sin despegar la campaña de Pablo Gutiérrez Lazarus. Un poco por su propia personalidad gris y apocada y otro tanto, porque su partido y su dirigente, Erick Reyes, no han encontrado la fórmula para hacerlo crecer.

Es ridículo y hasta risible que, con el tema de las playeras, gorras y mochilas, los ‘operadores’ de Morena hayan preferido promocionar la campaña de Eliseo Fernández y de Movimiento Ciudadano, en lugar de impulsar la de Gutiérrez Lazarus.

Es obvio que la idea de esa “estrategia” era bajarle puntos al exalcalde mocista, pero los resultados, como ya vimos por todas partes, le salieron contraproducentes.

Si esperaban que la gente repudiara a Eliseo, lo que lograran es que miles de personas solicitaran con genuino interés una de esas playeras y gorras para portarla con orgullo.

Y si hablamos de encuestas, hay que insistir en que son tan inverosímiles, que ni el propio Gutiérrez Lazarus se traga el cuento.

Lo que sí es real, es el dato de que Pablo ha perdido puntos en la preferencia ciudadana, y que hoy por hoy, la gente puede responder que simpatiza con Morena, pero que no respalda al ex alcalde carmelita.

¿Puede ser un partido más fuerte que su candidato? Sí se puede, y está sucediendo en Campeche. Y el riesgo que se corre es que por la mala decisión, el prospecto termine colapsando al propio partido.

Aquí la hipótesis es que saliera quien saliera, iba a haber la misma reacción en el pueblo. Mucha gente ya no quiere nada con Morena, y con Pablo como candidato, la cifra de votos antimorena se multiplicó al por mayor.

Lo interesante es que nadie en el Gobierno, en el Partido, ni en las consultoras que los asesoran ha podido encontrarle la cuadratura al círculo.

Hay varios factores que, como hemos comentado con anterioridad, le bajan aún más puntos al candidato del régimen. Uno es la gobernadora Sansores. Otro es Erick Reyes y una más es Marcela Muñoz.

Los tres tinen que irse para que Pablo pueda despegar, pero no hay borracho que coma fuego, ni político que se jubile solo. Y Layda no se va ir por su propia voluntad. Tampoco Erick y mucho menos Marcela.

Prefieren perder la elección que ceder al orgullo. En su aritmética egoísta, es preferible que ellos sigan conservando su impunidad, antes que salir por la puerta trasera, y exponerse a ser investigados y sancionados penalmente.

Lo peor para ellos es que ya no está AMLO para que venga a hacer campaña con ellos y por ellos. La presidenta Sheinbaum no tiene la popularidad que tuvo el tabasqueño, y éste tampoco se va atrever a salir de su madriguera, porque sus propios hermanos ya constataron en carne propia que el cariño que un día le tuvieron, ya no queda ni como recuerdo.

Así que no hay forma de que Pablo logre repuntar y que deje de estar dando tumbos.

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