LUSTRO PERDIDO
Si la Administración de la señora Sansores no apoya al sector productivo, los números seguirán siendo macabros, y la pobreza se expandirá hasta niveles alarmantes.
Mal sabor de boca dejó el “informe” que presentó el sábado pasado la gobernadora Layda Sansores. Confirma una vez más que Campeche vive la peor época de toda su historia, y que ella, Layda Elena, es la peor gobernadora que hemos tenido.
Es irresponsable encabezar un “informe” de Gobierno y no hablar sobre la economía campechana. Sí, de esa economía que refleja cinco años de improvisaciones, de pésimas decisiones, de yerros, de torpezas y de ineptitudes. Es increíble que con una economía por los suelos, el Gobierno de la señora Sansores no haya ejercido mil 482 millones de pesos en 2024.Una vergüenza total.
Las cifras del Inegi reafirman que vamos de mal en peor. Revelan que la economía estatal se hundió 16.7% en el primer trimestre de 2025 y tocó fondo en el país con la peor contracción nacional, en un desplome que colocó a Campeche en el último lugar del tablero nacional y confirmó que el deterioro que se arrastra desde el año pasado no sólo persiste, sino que se agrava de forma sostenida y sin señales de freno.
Las actividades secundarias —industria, construcción y manufacturas— se derrumbaron 21%; las primarias retrocedieron 2.9% y los servicios apenas arañaron un crecimiento de 1.1%, un suspiro insuficiente para disimular el naufragio.
Durante 2024, Campeche encadenó caídas de 6.2, 8.4, 11.8 y 15.4%. El arranque de 2025 estiró la racha hasta 16.7%, dibujando una pendiente que se empeña en seguir bajando.
Mientras la economía nacional avanzó 0.8% y Yucatán creció 2.2%, Campeche se quedó en el sótano de la clasificación. Incluso Quintana Roo, que también registró números rojos, limitó su retroceso a un decoroso 2.6%.
Campeche fue, además, la entidad que más lastró el resultado nacional, con una contribución negativa de 0.36 puntos porcentuales y si se saca a la industria petrolera de la ecuación, la actividad económica total se contrajo 25.2% y las secundarias se desplomaron 49.6%.
Y cómo no se va desplomar el sector productivo si el Gobierno de la señora Sansores insiste en regatearles los apoyos. Los pescadores denuncian que los despojaron de más de 31 millones de litros de gasolina, y a los campesinos maiceros les robaron 18 millones de pesos que fue su contribución para comprar semillas y fertilizantes que no les han entregado.
Se ha dejado de lado la apicultura, el sector pesquero de altura también enfrenta una grave crisis pese a que fue de los que dejaban más divisas en el pasado; la ganadería vive el viacrucis del gusano barrenador y los horticultores, que también exportan, apenas sobreviven. Tampoco han recibido apoyos de este Gobierno.
Si la Administración de la señora Sansores no apoya al sector productivo, los números seguirán siendo macabros, y la pobreza se expandirá hasta niveles alarmantes.
Lo peor de todo es que a la gobernadora le vale cacahuate toda esta crisis. Ella sigue disfrutando sus vacaciones.

