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EXPEDIENTE | CANDIDATURAS COMUNES: EL CONTRAPESO A LA ANTIDEMOCRACIA

El grupo parlamentario del Partido Revolucionario Institucional (PRI), presentó ante el pleno del Congreso del Estado el pasado martes, una iniciativa para crear en la Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales del Estado de Campeche, la figura de candidatos comunes.

Esto permitiría que dos o más partidos políticos puedan postular de manera conjunta a una misma persona candidata en las elecciones de gubernatura, diputaciones, ayuntamientos y juntas municipales, conservando cada uno su identidad, registro, prerrogativas y responsabilidades.

La propuesta establece las reglas para celebrar los convenios entre los partidos políticos, la forma en que se contabilizarán los votos obtenidos por una candidatura común y las obligaciones que deberá cumplir cada partido durante el proceso electoral. Con ello, se busca ampliar las opciones de participación política, fortalecer el pluralismo democrático y brindar mayor certeza jurídica a esta modalidad de postulación.

No solo eso, la propuesta parece que le dará en su punto más neurálgico, a la obsesión Sansorista de controlar el proceso electoral que se avecina. Ya hemos visto la descarada e ilegal intromisión de la gobernadora Layda Sansores en el proceso electoral, y estamos comprobando también que ni los consejeros ni los magistrados electorales tienen la mínima intención de actuar con imparcialidad y decoro.

Recuérdese que los más recientes resolutivos del Consejo General del IEEC, condicionan la aceptación de los recursos de queja que han planteado Movimiento Ciudadano y el PRI, a que las autoridades constaten con sus propios ojos la violación a nuestras normas electorales. Es decir, los consejeros quieren ver que se tome dinero del presupuesto estatal para comprar despensas y demás obsequios los cuales se distribuyen entre la ciudadanía a cambio de que apoyen a Morena.

En la lógica de los consejeros electorales, ellos no van a investigar ningún homicidio, si no son testigos presenciales del momento en que esa persona fue asesinada. Así de descarados y sinvergüenzas son.

Estos nefastos antecedentes de autoridades electorales que no ven, ni oyen, ni atienden las quejas de los partidos de oposición, advierten que los campechanos vamos a tener un proceso electoral disparejo, en donde toda la fuerza del Estado se volcará para hacer ganar a sus candidatos, y que gran parte de los recursos se van a destinar a la compra de votos y a la cooptación de liderazgos y de candidatos opositores.

No es que la figura de candidatos comunes blinde a los postulados ante cualquier oferta tentadora que reciban del Gobierno de la señora Sansores y que esa fuerza los mantenga firmes en sus puestos. No. No hay soluciones mágicas ni milagrosas.

Pero la posibilidad de que cualquier partido respalde por decisiones internas las candidaturas de otros partidos facilita los procesos de negociación entre los propios institutos políticos y se brinca de tajo los obstáculos que suelen presentarse, como es el reparto de las cuotas de poder a los liderazgos partidistas y a sus recomendados.

Con esta interesante opción que presentan los priístas, la cual ya existe por cierto en al menos otras 20 entidades del país, los campechanos podremos votar por la mejor opción política, aunque los líderes de sus partidos no hayan tenido ni la madurez ni la intención de buscar una alianza o coalición.

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la federación ha dado el visto bueno para que esta figura jurídica pueda incluirse en los códigos electorales estatales, de suerte que no existe ningún impedimento legal para que sea incorporada también a la legislación campechana.

Todo se encuentra pues, en manos de los propios diputados, y más aún, será entera responsabilidad de la bancada mayoritaria que conforman Morena, el PT, el PVEM y el PAN, si la propuesta de la bancada tricolor procede, o resulta como en otros casos, que se envía a la congeladora.

Será crucial el debate que se presentará en los próximos días sobre este asunto.

De botepronto, parece que hay respaldo unánime de la ciudadanía y de los partidos políticos emergentes, sobre todo los de reciente registro, que quizá no tengan los recursos suficientes para impulsar una campaña a la gubernatura, ni estarán en posibilidades de registrar a sus abanderados en todos los municipios, pero que, si se aprueba la propuesta en cuestión, se podrán sumar a cualquiera de los candidatos con posibilidades reales de vencer al abanderado oficialista, el cual, como ya dijimos, va a contar con todo el aparato del Estado para aplastar a sus adversarios.

Esperemos entonces que prevalezca la madurez política, y que no se entrometa otra vez la mano de la señora Sansores para frenar el avance de la democracia.

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