LA CORCHOLATA
Es una ocurrencia que raya en la locura habida cuenta del gran repudio que genera entre sus colegas, y en la inmensa mayoría del gremio periodístico estatal.
La autopostulación del reportero Juan Manuel Herrera Real –el patiño que acompañaba hasta hace dos semanas a la gobernadora Sansores en su martes del jaguar—como aspirante a la candidatura de Morena a la diputación federal por el primer distrito, ha sido recibida con burla y mofa por la inmensa mayoría de los ciudadanos que han opinado al respecto en las redes sociales.
Solo para citar un dato duro, vale la pena referirnos por ejemplo a la publicación de la Barra, que tuvo 291 reacciones, de las que 225 (el 77.3%) se burlaron del anuncio, 55 (18%) le dieron me gusta quizá en señal de respaldo, y el resto (7 reacciones) no se pronunció ni a favor ni en contra.
Posturas como la del tabasqueño Juan Herrera solo abaratan las candidaturas que puede ofrecer su partido político. Se supone que el objetivo es presentar a los mejores cuadros, quizá no a los más capaces pero sí a los que puedan ofrecer mayor combatividad en la campaña y tener un desempeño rescatable en caso de obtener el triunfo.
Pero alentar la postulación de Juan Herrera es menos que una vacilada. Es una ocurrencia que raya en la locura habida cuenta del gran repudio que genera entre sus colegas, y en la inmensa mayoría del gremio periodístico estatal. Que la nota de su “destape” se haya reproducido en algunas páginas al servicio del Gobierno del Estado solo confirma que usará todos los recursos que estén a su alcance para consumar su locuaz ambición.
Es común que algunos periodistas, comunicadores, influencers o personajes de los grandes medios de comunicación confundan el conocimiento que el público tiene del personaje, con respaldo popular. No es lo mismo conocer a alguien que votar por él. El enlace no se da en automático.
Cabe recordar las veces que Carmen Salinas, conocida en el ambiente artístico como La Corcholata, quiso ser candidata a un puesto de elección popular en el otrora todopoderoso PRI, pero ni eso le alcanzaba para ganar su elección, por lo que llegó a sus cargos políticos por la vía plurinominal.
Si Juan Manuel Herrera quiere revivir las andanzas de La Corcholata, y asumir ese papel, sin duda alguna que está en su derecho, y ya dependerá del partido que lo postule si lo acompaña y apoya en su locura.
Porque aún en el remoto caso que se imponga por sobre las aspiraciones de Liz Hernández, en las encuestas que hará Morena para seleccionar a su “coordinador distrital”, aún falta que en la elección le gane a políticos de la talla de Biby Rabelo que ya ha demostrado su valía y que cuenta, ella sí, con amplio respaldo popular.
Juan Herrera andaba presumiendo hace unos días que si Pablo Gutiérrez Lazarus gana la gubernatura, él asumiría la Secretaría de Gobierno. Otra locura más, sin duda alguna. Lo que llama la atención es que ahora quiera colgarse del supuesto respaldo que tiene el exedil Carmelo, para blindarse con un fuero federal, cuando la obligación de los futuros candidatos es atraer votos, no esperar que otros te hágan la chamba.
Pero allá Juanito “La Corcholata Guinda” y sus barbaridades. No se cansa de hacer el ridículo y eso es bueno, para quienes no desean que Morena siga en el poder.

