AUSTRIACO INJERENCISTA
La actuación de ese funcionario austriaco, puede enmarcarse en lo que claramente señala el artículo 33 constitucional, de que los extranjeros no pueden inmiscuirse en la vida política de nuestra nación…
–“¿Cómo ven, preguntó el bolero don Memín, esa extraña petición del diputado Monry para reformar la ley de modo que las autoridades del INE puedan anular los resultados electorales si se comprueba que hubo intervención extranjera en el proceso? ¿Se están poniendo el parche antes de que les salga el grano?
–“Indudablemente, respondió el poeta Casimiro, que el régimen guinda se está blindando por todos lados porque sabe que no la va tener fácil en los próximos comicios y están buscando de dónde colgarse para arrebatar victorias legítimas de sus adversarios políticos. No es que deseemos que los gobiernos extranjeros se entrometan en nuestras decisiones, pero es obvio que tal propuesta es muy confusa, dispersa y ambigua y se puede prestar a la manipulación por parte de las autoridades electorales”.
–“Es propio de los regímenes autoritarios aislarse del resto del mundo global, observó por su parte el viejo Julián. El no caminar al ritmo del concierto de las naciones, les permite a esos gobernantes dictatoriales hacer con las leyes lo que se les antoje, y perpetuarse en el poder bajo decenas de excusas, una de ellas la presunta intromisión de extranjeros, o de recursos que vengan del exterior para apuntalar las campañas de la oposición”.
–“Acabo de leer una publicación del Ren-o Austriaco, encargado de las obras públicas de la Tía, en que intenta ridiculizar a la alcaldesa Bibiana por tomarse una foto en uno de los parques públicos que fueron remodelados con recursos estatales. ¿Acaso eso no es injerencismo de un extranjero en la vida política de nuestro Estado? porque claramente se nota que la finalidad de tal publicación es dañar políticamente a la bella alcaldesa, señaló doña Chela.
–“Eso es lo que los gobernantes guindas no ven, contestó con presteza don Memín. ¿Cuántos extranjeros tienen a su servicio, desplazando a connacionales o coterráneos con mucho más valor y capacidad que ellos, o me van a decir que el tal Ren-o Austriaco es mejor que cualquiera de nuestros arquitectos o ingenieros civiles? ¡Claro que por supuesto que no!” aseveró don Memín.
–“La actuación de ese funcionario austriaco, añadió el poeta Casimiro, puede enmarcarse en lo que claramente señala el artículo 33 constitucional, de que los extranjeros no pueden inmiscuirse en la vida política de nuestra nación y de nuestro terruño, así que emplazaré a los diputados para que exijan que se aplique la ley en contra de ese personaje que además, tiene antecedente de homofóbico y de racista. Ahora se hace el chistosito para ofender a nuestra alcaldesa pero no le vamos a permitir que se siga entrometiendo en asuntos que solo a nosotros nos compete. ¡Que le apliquen el 33!” demandó el vate santanero.

