EXPEDIENTE | LAYDA SANSORES ARRUINÓ LAS FINANZAS ESTATALES
Con su discurso del pasado martes ante los empleados estatales, donde la gobernadora Layda Sansores confesó que su Administración (fallida, fracasada, corrupta, ineficiente, mentirosa, y todo lo que usted amable lector (a) le quiera agregar) carece de liquidez para enfrentar sus compromisos para pagar incluso el consumo de luz, se puede reafirmar con total certeza que la 4T en Campeche vino a arruinar las finanzas estatales.
Es increíble que cual plañidera, la señora Sansores se queje de que no hay suficiente dinero para hacer frente a los problemas, cuando se puede comprobar, con base en los decretos aprobados por el Congreso del Estado, que de 2022 a 2026 los recursos que le fueron aprobados sumaron 126 mil 144 millones de pesos.
Cabe recordar que doña Jaguara tomó posesión el 15 de septiembre de 2021, que para ese año, el Congreso aprobó un ejercicio de 21 mil 454 millones de pesos, y que a la mandataria le correspondió ejercer un trimestre (octubre, noviembre y diciembre de ese año), por lo que sin afán de exagerar, pudiéramos convenir en que manejó al menos seis mil millones de pesos ese año.
Con lo anterior tenemos entonces que en su Administración (fallida, fracasada, corrupta, ineficiente, mentirosa, y todo lo que usted amable lector (a) le quiera agregar), Sansores San Román ha manejado por lo menos 132 mil millones de pesos.
Venirse a quejar en 2026, de que por un recorte de 4 mil millones de pesos, su Gobierno se ha ido a la quiebra, es una exageración que nadie cree. Es parte de su costumbre recurrente de victimizarse para causar lástima, o de justificar la falta de resultados pese al abultado presupuesto que le han otorgado.
La otra versión, y de eso habrá que estar muy atentos, es que la señora Sansores está desviando los recursos públicos para tener un “retiro digno”, y para aglutinar todo lo que pueda ser canalizado al proceso electoral que ella decidió adelantar, al destapar de manera prematura a uno de sus delfines.
Si para una campaña electoral formal de cuando mucho tres o cuatro meses, se requiere de una “vaquita” multimillonaria para sobornar líderes, cooptar adversarios, comprar autoridades electorales y para financiar todo el derroche en camisas, gorras, llaveros, bardas, despensas y demás dádivas, imagínense lo que se necesita erogar ahora que ella decidió que Pablo Gutiérrez Lazarus será su candidato y quien desde ahora necesita comprar voluntades para poder crecer políticamente.
Porque hay que enfatizar que todo ese supuesto respaldo que presenta Gutiérrez Lazarus en las encuestas, es totalmente ficticio, inventado y manipulado para catapultarlo en el cargo en que hasta ahora lo mantiene la gobernadora, pero del cual se puede caer, si interviene la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, y si la presidenta Sheinbaum da un golpe de autoridad. La dolorosa y triste realidad para los fanáticos del edil que no se siente campechano, es que muy pocos lo conocen fuera de la isla del Carmen.
Si ya coincidimos entonces en que gran parte del presupuesto estatal se va destinar a las campañas de Morena, entonces, habrá que empezar a desenmascarar a la mentirosa gobernadora, que se sigue quejando de que el presupuesto estatal no le alcanza para pagar la luz.
Solo con fines informativos, hay que recordarle a la señora Sansores que en 2021, cuando asumió la gubernatura, el presupuesto anual fue de 21 mil 454 millones de pesos; en 2022 sumó 22 mil 349 millones; en 2023 fue de 24 mil 826 millones, en 2024 ascendió a 25 mil 773 millones, en 2025 creció a 26 mil 044 millones de pesos, y que en 2026 dispone de 27 mil 151 millones 269 mil 928 pesos.
Han pasado por sus manos más de 132 mil millones de pesos, pero los campechanos no logramos visualizar en qué se invirtió esa multimillonaria cantidad. No hay obra pública propia, sino solo las que ejecuta el Gobierno Federal. No hay programas sociales propios, salvo la ocurrencia de regalar refrigeradores a los activistas de Morena en las colonias, pueblos y ejidos.
No se han canalizado apoyos a los sectores productivos, ni se ha consolidado inversión para infraestructura hidráulica, carretera o industria para la atracción de inversiones.
El de Layda Sansores ha sido un Gobierno del “ahí se va”, de mucho discurso plagado de poesía barata, barroca e inútil, que sólo ha contribuido en agravar el panorama de rezago que enfrenta nuestra entidad en casi todos los rubros.
Ha habido sí, un discurso plañidero y una actitud cobarde al culpar a sus antecesores de los rezagos, sin asumir las propias responsabilidades. Porque cuando Layda Sansores habla de una “fórmula maldita” para referirse a la desventajosa —para Campeche— Ley de Coordinación Fiscal, hay que recordarle que ella fue senadora y diputada federal durante más de 26 años, desde 1991 hasta 2018, y que jamás luchó contra esa injusta e inequitativa legislación fiscal.
Aún más, Morena lleva gobernando al país, y con amplia mayoría en ambas cámaras desde hace casi ocho años, y no ha habido nadie que se atreva a modificar la “fórmula maldita” a la que Layda Elena achaca todos sus lamentos, por eso pretende utilizarla como tabla de salvación ante el estrepitoso fracaso de su Administración.
Y quizá haya falta de liquidez en este fracasado Gobierno, porque nos gobiernan ineptos, corruptos, ineficientes, negligentes e incapaces que ya deberían haber renunciado, pero lo que sí abunda es cinismo, traiciones, mentiras y pretextos.

