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EXPEDIENTE | ¿DESMENTIDOS, ACLARACIONES O DEMENCIA SENIL?

Qué tan fuerte habrá sido el regaño que recibió la gobernadora de Campeche Layda Sansores San Román, que no le quedó de otra que maniobrar con un engañoso juego de palabras, para justificar que “no dijo lo que dijo”, que todos mal interpretaron sus dichos y sacaron de contexto sus “figuras retóricas” en que acusó a su partido de recurrir al narcotráfico para ganar elecciones.

Pero terca como es, arrogante, soberbia y creyéndose omnisciente, porque nunca se equivoca, sostuvo en su programa del pasado martes que “les encanta sacar de contexto lo que digo… cuando sea una frase estúpida la que diga, que la repitan”, como si fuera la primera vez que pronuncia, lo que según sus propias palabras, son auténticas estupideces.

¿Ya olvidó cuando llamó animales a las suegras? ¿Cuándo acusó a diputadas federales del PRI de haberse ganado sus cargos porque le enviaron “packs” a su líder nacional? ¿O cuando dijo que lo peor que te puede pasar es nacer mujer, pobre e indígena?

¿Fueron los medios de comunicación o los periodistas los que mal interpretaron sus palabras o las sacaron de contexto? No. La realidad es que a la señora Sansores ya no la deben exponer a incurrir en tantos ridículos. No solo queda mal ella y sus asesores, sino que ha empinado una y otra vez a su partido y a sus gurús.

¿O acaso ya olvidó cuando en un evento ante la presidenta Sheinbaum aseguró falsamente que ya se había saldado las deudas que mantenía Pemex con sus proveedores?

No tardó para que los propios empresarios carmelitas salieran a desmentirla y le enviaran una carta a la Presidenta de la República, para aclararle que era falso lo dicho por la señora Sansores, que los adeudos se mantienen y que ese impago ha provocado la peor crisis económica en toda la historia de Ciudad del Carmen.

Por si no bastara con eso, apenas el pasado martes, una comisión de empresarios isleños acudió a la Cámara de Senadores a solicitar la ayuda urgente de la presidente Sheinbaum, pues los adeudos se mantienen, se han prolongado por tres años y han tenido que cerrar empresas y despedir a miles de trabajadores.

¿Cómo es posible que mientras la isla enfrenta su peor crisis, a la gobernadora Sansores lo único que se le ocurre es promover al edil carmelo como su posible sucesor, y alentar a que con su “fiesta del mar” se reactive la economía de la isla? Es una nueva estupidez de la mandataria y de Pablito, su bufón de moda.

Ya hemos planteado en este espacio con seriedad, la idea de promoverle a la señora Sansores un juicio de interdicción para constatar que su estado mental NO LE PERMITE seguir ejerciendo el cargo de gobernadora.

Son muy recurrentes sus dislates, ha causado mucho daño con las estupideces que pronuncia y por los malos resultados que arroja su rapaz Administración, lo más sano es que alguien con más sensatez y cordura se haga cargo de los destinos de Campeche y trate de rescatar algo de lo perdido.

Nada ganamos los campechanos con que su Unidad de Comunicación Social se la pase publicando cartas aclaratorias en redes sociales, mientras ella acusa a todos de mal interpretar sus palabras, de sacar de contexto sus dichos, y en el colmo de la estulticia, de inventar falsedades para perjudicarla.
La verdad es que no es necesario recurrir a la mentira, a la calumnia o a la tergiversación de sus palabras para demostrar el severo declive de sus facultades de raciocinio. Ella solita se mete en problemas, nadie la hunde más que ella, y ha sido frecuente su afán de proporcionar a sus adversarios los elementos suficientes para evidenciarla una y otra vez.

El pasado martes, por ejemplo, cuando la gobernadora quiso corregir su dislate, sostuvo que su planteamiento no fue para afirmar que todos los candidatos estén ligados al crimen, sino para evidenciar una realidad que, dijo, “no está errada”, o sea que lo que dijo ¡es cierto!

Y aunque calificó su propia frase como “estúpida”, si se interpretó de esa manera, insistió en que sus declaraciones fueron tergiversadas y criticó a medios de comunicación por retomar únicamente esa parte. A pesar del intento de aclaración, reiteró que el peso del dinero en las campañas abre la puerta a riesgos.

Sansores también arremetió contra medios nacionales, a los que acusó de atacarla de forma constante y distorsionar sus declaraciones, al tiempo que ironizó sobre la cobertura que recibe. En medio de la polémica, su postura volvió a generar debate al reconocer que, más allá de la forma, el fondo de su comentario no está distante de la realidad.

O sea, la señora Sansores no aprende, y al contrario, se sigue enredando en su incontrolable lengua, y con ello perjudica una y otra vez al Movimiento que la arropa, pero que ya no sabe qué hacer con ella. Aquí ya les dimos una idea, ojalá se animen a ponerla en práctica.

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