OPINIÓN: ¿FUE UN CRIMEN DE ESTADO COLOSIO? | Locutor René Narváez Lozada “La voz de México”
* ¿A QUIÉN ESTORBÓ COLOSIO?
Miren ustedes, el asesinato de Luis Donaldo Colosio en 1994 fue un acto cr¡m¡nal que sacudió profundamente a todo México. Su trágica muerte y las teorías sobre a quién le “estorbaba” son muchas, variadas, complejas y, a veces, hasta inverosímiles. Aunque algunas carecen de bases sólidas, todas despiertan la duda y el morbo.
Intentaré explicarles de manera sencilla algunas de estas hipótesis. Las resumiré partiendo de las principales ideas que han circulado en la sociedad política y el pueblo, según investigaciones y búsquedas que incluso he realizado entre compañeros periodistas.
La primera y, por demás, escandalosamente recurrente, es la que señala a su propio partido político, el PRI, y a una supuesta orden directa de la Presidencia de la República Mexicana, encabezada en ese momento por el hombre más temido de México, el Lic. Carlos Salinas de Gortari. Sin duda, es una teoría sin fundamento, o ¿quizás no?
Para muchos, el punto de quiebre entre Carlos Salinas y el candidato presidencial del PRI fue el discurso que Colosio pronunció en el Monumento a la Revolución, con el respaldo del sector obrero (CTM) y el sector popular (CNOP), dos pilares políticos del PRI, el 6 de marzo de 1994. Se comentó en todo México, incluso en círculos no políticos y, desde luego, en los puntos de reunión política, que ahí Colosio había faltado el respeto al sistema político mexicano. Se decía que en ese discurso “desnudó” al Estado mexicano al hablar de “un México con hambre y sed de justicia”.
Puedo decir sin equivocarme que este discurso, pronunciado pocos días después de arrancar su campaña, que ya había recibido ataques de “fuego amigo” del mismísimo Manuel Camacho Solís (su mentor, dolido por no haber sido el candidato electo), fue interpretado como un rompimiento con el proyecto político del entonces intocable presidente Carlos Salinas de Gortari. Los ataques previos insinuaban que su campaña no despegaba ni conectaba con la gente.
Incluso se rumoraba que el asesor, considerado tenebroso y maquiavélico, el Dr. José María Córdoba Montoya, jefe de asesores de Salinas de Gortari, fue uno de los principales actores que habría presionado a Carlos Salinas para pedirle la renuncia a Luis Donaldo Colosio. Se dice que Córdoba y Colosio chocaron, e incluso que el propio José Córdoba Montoya le exigió a Colosio que renunciara a la candidatura para dejar la puerta abierta a un relevo que, posiblemente, sería Manuel Camacho Solís.
Esto que les comento surge de una idea que escuché, incluso en la oficina de prensa del comité nacional de la CTM, donde modestamente trabajaba como asistente del secretario del jefe de prensa, Ignacio Zúñiga González, “Nacho Zúñiga, el eterno joven”, quien me había enviado a colaborar directamente con el Lic. Colosio. La idea que escuchaba era que acusaban a Luis Donaldo Colosio de desmarcarse demasiado del sistema que lo había “destapado” como candidato. Este comentario lo escuché personalmente, y se lo hicieron al líder de la CTM, Don Fidel Velázquez. Esta supuesta separación del Presidente Carlos y del PRI es lo que, según se decía, no habría gustado a ciertos grupos de poder dentro del mismo PRI.
Uno de los más activos en desprestigiar a Colosio y su campaña, según especulaciones de muchos, fue Manuel Camacho Solís. En esa época, Camacho Solís apareció fuertemente señalado porque era el favorito antes del destape y un fuerte contendiente por la candidatura presidencial del PRI. Lógicamente, se sintió desplazado por la elección de Colosio. Puedo decir que se especuló mucho que Camacho Solís estaba profundamente resentido, pues en lugar de ser el candidato presidencial, fue nombrado secretario general del PRI y coordinador de la campaña de su antes alumno Colosio. Por ello, se especuló que Camacho Solís podría haber estado detrás de un complot y el asesinato de Colosio, aunque posteriormente estas versiones fueron desestimadas por la PGR, encargada de la investigación.
Tan fuerte era políticamente Camacho, que al renunciar a la secretaría del PRI, fue comisionado para la paz en el Estado de Chiapas. Al haber un conflicto bélico como el del EZLN dentro del país, esto también dificultó y ensombreció la campaña de Colosio.
Otras versiones sobre los responsables del asesinato del Lic. Luis Donaldo lo atribuyeron al narcotráfico y otros intereses. Sin embargo, la versión oficial en su momento fue la de un asesino solitario llamado Mario Aburto Martínez. Con el tiempo, esto se ha desmentido, ya que Colosio recibió dos impactos de bala: uno en el bajo vientre y otro en la cabeza.
Como ustedes hoy saben, la opinión popular y diversas investigaciones no oficiales han sugerido, con mucha lógica, la participación de grupos económicos y políticos más poderosos, incluyendo el financiamiento del narcotráfico.
Fíjense ustedes en la aparición de “un segundo tirador” y la información del CISEN. Recientemente, con las investigaciones de la Fiscalía General de la República (FGR), que reabrió el caso, se ha reconocido y señalado oficialmente la participación de un segundo tirador, identificado como Jorge Antonio “S” o Jorge Antonio Sánchez Ortega. Lo que llama la atención es que este era “agente del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) y además muy cercano a figuras policiales como el mismo Genaro García Luna”.
Sin duda, esto, más que especulaciones, revive o reaviva “la famosa teoría de una posible acción institucional” en el asesinato de Colosio. Sugiere que hubo complicidades más allá de Mario Aburto, quien, al final, ha sido señalado de no ser el asesino y “solo por haber estado en el mitin fue tomado como chivo expiatorio”. Todo apunta a que en este asesinato se teje una red compleja de intereses políticos y luchas de poder dentro del propio Estado mexicano, lo que demostraría que fue “un crimen de Estado”… ¿O ustedes qué opinan?

