LA CLOACA DE LA POLÍTICA | 19 DE MARZO DE 2026
Se demostró otra vez que en Morena la rendición de cuentas es letra muerta, y que Antonio Jiménez, que en el discurso se desgarra las vestiduras “por el pueblo”, a la hora de la verdad también lo traiciona…
AVALAR LA CORRUPCIÓN
Lo que debe ser una obligación irrenunciable de las instituciones que manejan recursos públicos, como lo es someterse a revisiones fiscales periódicas para verificar que el dinero se canaliza a lo presupuestado, se convirtió en el Congreso del Estado en un motivo de controversia, cuando la bancada de Morena –los ausentes y los que sí estuvieron—rechazaron someter a escrutinio público las finanzas del Instituto de la Juventud del Estado de Campeche (Injucam).
Que incongruente resulta que ese Movimiento que pregona como sus fundamentos “no mentir, no robar y no traicionar”, sí evidencie en la práctica cotidiana su decisión de avalar posibles malos manejos y evitar que la fiscalización y las auditorías procedan conforme marca la ley, para castigar posibles hechos de corrupción.
Y sí, en los hechos, los diputados de Morena, junto con sus aliados del PT, del PAN y del Partido Verde, se convirtieron en cómplices de los posibles malos manejos que prevalecen en el Injucam lo mismo que en otras dependencias como la Secretaría de Protección y Seguridad Ciudadana, y la propia Oficina de la Gobernadora.
Hace apenas una semana, extrabajadores del Injucam denunciaron una serie de graves irregularidades en el manejo por ejemplo, de la gasolina; también se habló de presuntas prácticas de corrupción que involucran facturación irregular, empresas fantasmas y el uso indebido de recursos públicos.
Otro caso es que el equipo de sonido —bocinas, cables, micrófonos y stands— solicitados en préstamo al Instituto de Desarrollo y Formación Social (INDEFOS) aparecían después como un servicio con costo en las cuentas del INJUCAM. “Nos pedían el equipo como apoyo, pero luego aparecía facturado como si lo hubieran rentado”, relata un trabajador.
Y hay más, muchas más anomalías que la bancada de Moci en el Congreso pidió investigar y auditar, pero este martes que se puso el exhorto a la discusión del pleno, los nueve seguidores del diputado morenista Antonio Jiménez, votaron en contra y los demás morenistas, junto con los del PT, PVEM y el PAN, decidieron ausentarse de la sesión. La cobardía de no dar la cara para atender este tipo de asuntos, fue evidente.
Lo que también se demostró es que en Morena la rendición de cuentas es letra muerta, y que Antonio Jiménez, que en el discurso se desgarra las vestiduras “por el pueblo”, a la hora de la verdad también lo traiciona y prefiere alinearse al lado de la gobernadora y su séquito de corrupción.
No es doble discurso, ni es hipocresía. Así son: falsos, farsantes, mentirosos y cómplices de la corrupción a más no poder. Solitos se balconearon.

