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EXPEDIENTE | CONFIESA LAYDA QUE SIEMPRE HA VIOLADO LAS LEYES

En su programa del martes pasado, la gobernadora Layda Sansores, tuvo el cinismo de confesar, como si fueran anécdotas chistosas o travesuras de sus años mozos, que de manera frecuente incurrió en violaciones a las leyes. Por ejemplo, acompañada de vándalos contratados por ella, usaron ganzúas para abrir las puertas de las dependencias que “tomaban”.

Narró la mandataria, como si se tratara de las aventuras de su pubertad política, el incidente del descubrimiento del “centro de espionaje” el 4 de marzo de 1998, cuando acompañada de esos porros, forzó la cerradura e ingresó a la fuerza al predio para capturar in fraganti a los presuntos espías, a quienes además golpearon salvajemente y pasearon por toda la ciudad, como si fueran sus prisioneros de guerra.

Además, confesó que sus huestes encontraron diversas cantidades de dinero en el predio donde operaba el “centro de espionaje” y ella ordenó que se los quedaran. Cuando le dijeron que lo que había en una maleta era “muchísimo dinero”, decidió utilizarlo para repartirlo entre sus fanáticos que durante nueve meses se habían mantenido en plantón permanente en la Plaza de la República, en lo que ellos llamaron Movimiento de Resistencia Civil Pacífica.

Ya confesó empero la gobernanta que de pacífica no tuvo nada. A quienes cubrimos todos esos días de “resistencia civil”, nos constan las agresiones cotidianas contra periodistas, ciudadanos, funcionarios de Gobierno, líderes del partido oficial, el entonces gobernador Antonio González Curi, y todo aquél que se atravesara por su camino.

El allanamiento de morada, el vandalismo, el robo simple, el secuestro de personas, las difamaciones, calumnias e incitaciones al odio fueron cosa de todos los días, durante esos nueve meses de protesta.

¿Qué haría ahora la señora gobernadora si la oposición le hace un movimiento similar, y recurre a las mismas violaciones a las leyes que presume con tanto cinismo?

Ya vimos que recurre al garrote, y de eso han dado testimonio las feministas que protestaron en el Congreso por la ilegal imposición del poblanito Juan Pedro Alcudia Vásquez como magistrado del Tribunal Superior de Justicia.

También hemos observado sus recurrentes agresiones a los periodistas, en especial al exdirector de TRIBUNA, Jorge Luis González Valdez, aunque la lista es muy larga, y en estos momentos tiene en la mira a Joaquín López Dóriga, a quien ya amenazó con que “no va dejar en paz”, hasta que reconozca que mintió sobre el tema de las cámaras espías que instalaron presuntos narcomenudistas en Ciudad del Carmen.

Lo cierto es que no puede ser cosa de risa que una autoridad que Gobierna a su Estado —pésimamente, pero Gobierna— se ponga a presumir públicamente sus recurrentes violaciones al Estado de Derecho, como si fueran travesuras de la infancia. La primera lectura de ese mensaje es que cualquier ciudadano puede también hacer lo mismo, solo que ella ha advertido con toda claridad que habrá cárcel para quienes violenten la ley.

O sea, dos pesas y dos medidas. La hipocresía en todo su esplendor, y una prueba más de que tiene flojos varios tornillos del cerebro y que así nos ha estado gobernando durante estos casi cinco años.

¿Qué necesidad de recurrir al cinismo en el horario estelar de su programa?

La respuesta es simple: no hay resultados de Gobierno, no hay acciones, no hay estrategias, no hay un Plan Estatal de Desarrollo que los oriente y guíe para trabajar por el progreso del Estado, y por eso es más conveniente refrescarse la memoria, y ostentarse como una delincuente que abusaba de su fuero para cometer todo tipo de atropellos y abusos. O sea, una verdadera vergüenza.

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