EXPEDIENTE | EL REGRESO DE ELISEO Y LA ALIANZA OPOSITORA
Sí, fue sorpresiva su reaparición pública en la posada del Ayuntamiento de Campeche, pero lo que más sorprendió fue el nuevo discurso político de Eliseo Fernández Montufar, que se centró en la necesidad de que su movimiento se mantenga unido, de buscar alianzas con otras fuerzas políticas, de no a la confrontación ni al revanchismo, y —ojo— de trabajar en acuerdos con la gobernadora Layda Sansores.
“Si a la gobernadora le va bien, a Campeche le va bien”, proclamó Fernández Montufar, quien de igual forma ofreció que no habrá cacería de brujas contra funcionarios laydistas, en caso de que gane la próxima elección.
Porque si algo también dejó claro, es que va por la gubernatura. Adelantó que Biby Rabelo buscará una diputación federal y Paul Arce la alcaldía, para que no se “hagan bolas” quienes también tienen aspiraciones.
¿Fue un regreso pactado? Es la pregunta que imperó en el ambiente político el pasado miércoles 17 de enero. Y si ese cuestionamiento lo aderezamos con el hecho de que el Congreso aprobó por unanimidad esa misma noche la contratación de deuda pública por mil millones de pesos que con tanto dramatismo había suplicado la gobernadora Sansores, entonces solo es cuestión de ir atando cabos.
Eso no quiere decir, sin embargo, que Fernández Montufar tenga el camino allanado. Habla de su voluntad política para poner primero los intereses y el futuro de Campeche, antes que cualquier otro tema, pero es obvio que Morena y sus aliados tienen sus planes propios, y el fundamental es retener la gubernatura a costa de lo que sea.
Saben que Eliseo es el principal oponente y lo que se espera es que continúen con su objetivo de aniquilarlo, destruirlo, desaparecerlo del mapa político, porque será el más difícil obstáculo para los planes sucesorios de la gobernadora Sansores. Y ya vimos cómo reacciona contra todo lo que se opone a sus planes.
Sorprendió a propios y extraños el llamado de Eliseo para acordar con Alito. Y habrá que destacar el hecho de que no habló de ir en alianza con el PRI, sino de aprovechar las relaciones y conexiones sociales, empresariales y políticas que tiene Moreno Cárdenas para mover la decreciente economía de Campeche.
No se descarta la posibilidad de que integren un gran frente opositor, pero lo que más se está manejando es la posibilidad de que los partidos opositores no dividan el voto, para que su candidatura pueda tener éxito contra la fuerza del Estado y contra Morena. Por eso en el Gobierno se han empecinado en inmiscuirse en la vida interna de los partidos —véase el caso del PAN— y buscarán mantener sus alianzas con el PVEM y con el PT, partidos a los que nada ha dado el laydismo.
Ya Eliseo y Movimiento Ciudadano derrotaron en los comicios de 2021 a Morena y a Layda Sansores, quien tuvo que ser rescatada por su alianza con el PT para obtener la mayoría de los votos. Y si ella, que llegó con una fuerza impresionante a la campaña —con todas las aportaciones que recibió del huachicol fiscal—, sufrió para ganar, ¿qué se espera de quien está promoviendo para sucederla?
El retorno de Eliseo provocará un reacomodo de fichas en el tablero político de Morena, y falta ver si quien sale perdiendo es la que hasta ahora es la aspirante oficial. Los propios morenistas están convencidos de que con ella no hay triunfo asegurado. ¿Se beneficiará a Pablo? ¿Se propiciará el resurgimiento de Aníbal?
Aún quedan algunas dudas en torno al futuro político de Eliseo. Promovió un amparo, pero su inhabilitación para ocupar cargos públicos sigue vigente al menos en el ámbito estatal. Pero como ya vimos, él tiene un cargo en el CEN de Movimiento Ciudadano, por lo que es una figura pública.
Si en los litigios federales sale airoso y derrota la obsesión de Layda Sansores por dejarlo fuera, sin duda será el principal candidato opositor en Campeche y enviará al basurero las encuestas amañadas como la del Heraldo, que le conceden a Morena una intención del voto del 52 por ciento. Ni los financiadores de ese bodrio se tragaron el cuento.
Lo cierto es que en pleno cierre de año, la carrera sucesoria en Campeche se puso al rojo vivo. No la va a tener fácil Morena si se postula Eliseo, y mucho menos si se concreta el gran frente opositor que algunos actores políticos están construyendo.
El nuevo discurso de Eliseo ha concitado simpatías y adhesiones por todos lados. Lo óptimo sería que, más que retórica y propuesta de campaña, lo asuma como una convicción personal, porque lo que le urge a Campeche es dejar a un lado las reyertas políticas, los revanchismos y las obsesiones de venganza. Así han sido los cuatro años y medio del Gobierno de Layda Sansores y solo nos han traído retroceso, rezago y cero efectividad en la Administración pública.
La moneda está en el aire, pero la competitividad electoral ha regresado, en detrimento de la obsesión sansorista de continuar en el poder.

