Opinión

FRÁGIL PLATAFORMA

¿Cuánto va gastar Gerardo Sánchez en llevar al precipicio su obsesión por la gubernatura? ¿El “cochinito” que reunió cuando se desempeñó como vicegobernador es tan obeso como para seguir comprando conciencias?

El refugio que encontró Gerardo Sánchez Sansores para satisfacer su obsesión por la candidatura a gobernador de Campeche, no ofrece en los hechos ni seguridad ni proyección real para sus aspiraciones.

El Partido del Trabajo es de los calificados como la “morralla” de la política, que en cada elección no juega a ganar sino solamente a conservar su registro, para conservar sus prerrogativas, y para disponer de alguna plurinominal para colocar a su par de administradores.

Ni en las encuestas más descabelladas se coloca al PT entre los primeros tres lugares de las preferencias ciudadanas. Por eso es que resulta imposible de creer el sondeo que se atribuye a la consulta ProData –de nula presencia y credibilidad en el mercado—que le concede a Gerardo Sánchez Sansores el 18 por ciento de la intención del voto.

A Pablo Gutiérrez le da el 26 por ciento, un 22 por ciento a Eliseo y 2 por ciento a Christian Castro, mientras que un elevadísimo 32 por ciento “aún no decide”.

En realidad esa encuesta forma parte del posicionamento ficticio que quiere presumir el sobrino de la gobernadora. Es imposible que una figura, un nombre o un personaje, jale más simpatías que el partido. Ya vimos que en el caso de Pablo Gutiérrez es al revés, pues mientras que la intención del voto por Morena es alta, cuando se pone a Pablo como la opción, las preferencias bajan.

El origen del financiamiento que tiene Sánchez Sansores para desarrollar su precampaña desde hace por lo menos seis meses, genera más dudas que certezas. La sospecha popular es que el dinero viene del Gobierno de la señora Sansores, aunque ésta insista en negar sus vínculos con su “sobrinito”.

¿Cuánto va gastar Gerardo Sánchez en llevar al precipicio su obsesión por la gubernatura? ¿El “cochinito” que reunió cuando se desempeñó como vicegobernador es tan obeso como para seguir comprando conciencias? Pero, ese monto, ¿le alcanzará para ganar?

El PT presume que en la pasada elección ganó un Ayuntamiento, el de Palizada. Y sí, Pedro Ayala, al calor de esas siglas se impuso sobre sus adversarios de Morena y la coalición PRI-PAN-PRD.

Pero se trata de un caso excepcional. No porque Pedro Ayala lo sea como persona ni como político, sino por el lugar donde ocurrió el fenómeno. Un Municipio dividido, confrontado y segmentado por sus grupos políticos. Ahí el pueblo no decide quién gana. Esa decisión la toman los grupos políticos, y esa vez le volvió a tocar a Pedro, quien ya había competido y ganado con las siglas del PAN.

Pero la gubernatura es otro asunto. Aquí, la competitividad del PT se reduce estratosféricamente, y la posibilidad de que su candidato, Gerardo Sánchez Sansores vaya solo a la elección, lo único que garantiza es que el chiste de donde surgió su obsesión por la gubernatura, se convierta en un ridículo.

Y ese, el ridículo, será su futuro fatal. No hay más.

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