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EXPEDIENTE | ABUCHEOS, SOLO UN SÍNTOMA DEL REPUDIO

En la fase final de su Administración, en el declive de su poder, en la etapa en que hasta sus incondicionales empiezan a darle la espalda, no debe sorprender a nadie que la gobernadora Layda Sansores empiece a sentir en carne propia las expresiones del pueblo que califican su mandato, sea para externarle agradecimiento, o, como es el caso, para patentizar el repudio popular por el fracaso de su nefasto Gobierno.

Por eso se equivoca una vez más la gobernadora cuando atribuye a una sola causa, la rechifla, el abucheo, las mentadas y las demás expresiones del malestar del pueblo que recibió durante el acto inaugural de la Liga Mexicana de Béisbol en el estadio Nelson Barrera Romellón.

Culpar a un partido político, a un dirigente o a unos cuantos activistas de que todo el estadio se haya volcado en su contra, no solamente es una muestra de inmadurez política, sino también un autoengaño que no remedia las cosas.

Porque no se trata solamente de los abucheos y de las sonoras rechiflas. Eso tan solo fue una de las manifestaciones del verdadero sentir popular. Recuérdese que durante marzo, abril, mayo y junio de 2024, miles y miles de campechanos salieron a las calles para gritar a todo pulmón: “fuera Layda”, “Fuera Layda”, “Fuera Marcela”.

Es cierto, esos gritos surgieron como respaldo y solidaridad hacia los policías que estaban siendo víctimas de una gran injusticia. La solidaridad del pueblo, esa que surge de manera espontánea y que no se deja manipular por nadie, se volcó en respaldo de los uniformados despedidos injustamente que fueron enviados al penal a un auténtico matadero, pues no los dotaron de equipos de autoprotección, y en contra de una gobernadora que, visceral y caprichosa, prefirió proteger a su comandanta Marcela en lugar de restituir el Estado de derecho.

Ha habido también otras expresiones del adverso juicio popular contra la gobernadora. Las encuestas por ejemplo. En todas aparece Sansores San Román en la parte baja del ranking. Mitofsky, una de las consultoras más serias, ya la coloca desde hace dos meses en el penúltimo lugar, y aunque la mandataria ha querido culpar de esos números adversos para ella, al exgobernador Alejandro Moreno, la verdad es que sus excusas son irrisorias y ridículas.

Debería revisar Layda Elena los comentarios adversos que la gente expresa en las redes sociales. No solamente en las publicaciones de Tribuna o Telemar, sino en todas las páginas de medios de información e incluso en los portales oficiales, en donde el repudio popular es mayoritario. Los señalamientos en su contra han rayado incluso en la ofensa personal, como reacción a las expresiones que ella misma ha dicho de sus adversarios políticos, de sus críticos, o de quienes le llevan la contraria.

No se trata pues, solamente de lo que se escuchó en el estadio “Nelson Barrera” la noche de los abucheos y rechiflas. Hay un sentimiento abrumadoramente mayoritario de repulsión en su contra, lo cual solamente se explica en el hecho de que ha hecho un pésimo Gobierno, que no ha ofrecido resultados y que jamás de los jamases fue su prioridad trabajar en la reconciliación estatal, luego de su “victoria” electoral de apenas 1.32 por ciento sobre su más cercano contendiente, el mocista Eliseo Fernández Montufar.

Eso significa que desde antes que llegara al poder, Layda Sansores ya enfrentaba el rechazo de más del 60 por ciento de la ciudadanía que acudió a las urnas. ¿Se interesó en algún momento en contrarrestar esa desventaja, y en conquistar a aquellos que no le dieron su voto en las urnas?

Jamás.

Por eso, vale la pena insistir, es erróneo excusar su impopularidad en un solo factor, o en un solo adversario.

A eso hay que sumarle el fracaso en sus políticas de comunicación social. Su director del área, Walther Patrón Bacab, ha sido nefasto para el cuidado de la imagen institucional de este Gobierno. No ha sabido comunicar los logros —si es que los hay— y tampoco ha podido generar la percepción de que se tiene un buen Gobierno, (que es imposible porque no lo tenemos).

Y así, mientras presume giras a los municipios para difundir sus acciones, y mientras Walther patrón derrocha el dinero que se debe usar para pagar la luz, en migajas que reparte para posicionarse como candidato, Layda Elena sigue cosechando el menosprecio popular.

El martes pasado, para justificar el repudio, Layda Sansores admitió por primera vez, que “sí hay descontento, pero no es algo generalizado”, con el afán de minimizar las expresiones populares en el estadio de béisbol.

Pero hasta en eso se equivoca. La gente no la quiere porque ya no se deja engañar. Porque ha decepcionado hasta a los propios militantes de su partido, y porque sencillamente no ha logrado convencer al pueblo de que está trabajando y que hay resultados.

Lo cierto es que el pueblo está consciente —y ojalá que la mandataria también— de que esos abucheos, mentadas de madre, calificaciones negativas en las encuestas, comentarios adversos en redes sociales, etcétera, se van a traducir el próximo año en votos de castigo. Ese será el referéndum final y esperemos que el resultado la convenza de que en efecto, el pueblo no la quiere, nunca la quiso.

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