Opinión

LA CLOACA DE LA POLÍTICA | 11 DE SEPTIEMBRE DE 2026

La señora Sheinbaum tiene varios pendientes con los campechanos. El más voluminoso, los 200 mil millones que Pemex le adeuda a sus proveedores, pero también le ha fallado a los policías despedidos…

JUSTICIA NADA MÁS

Este viernes por la tarde-noche, la presidenta Claudia Sheinbaum concluirá en Campeche una maratónica jornada que llama de “rendición de cuentas” donde en las capitales de los estados de Oaxaca, Chiapas, Tabasco y Campeche, presentará un informe de las acciones realizadas en esas entidades federativas.

No se esperan novedades para Campeche, pues las acciones del Gobierno Federal se han publicitado más con fines de proselitismo electoral, que como respuesta a las verdaderas exigencias de la ciudadanía.

En Campeche hablará de su planta de procesamiento de lácteos, de la rehabilitación de la carretera Macuspana-Escárcega, del acuaférico que avanza a paso de tortuga y de otras inversiones federales que ciertamente ayudan, pero evitará referirse a los recortes presupuestales de que tanto se ha quejado la gobernadora –más de 5 mil millones según ella—y de la falta de respuestas a planteamientos que ha recibido.

Hay que recordar que la señora Sheinbaum tiene varios pendientes con los campechanos. El más voluminoso, lo que Pemex le adeuda a sus proveedores carmelitas y cuyo monto rebasa los 200 mil millones de pesos. Situación que ha hundido a la economía carmelita en una crisis sin precedente, con más de 17 mil empleos perdidos y el cierre de decenas de negocios.

Pese a su compromiso de palabra de que el adeudo se saldará, hasta la fecha no ha cumplido. O la han dejado mal sus colaboradores, o sencillamente no les alcanza el dinero.

El pendiente con los policías se remonta a sus tiempos como candidata. Ofreció que cuando gane la elección y asuma la presidencia atendería la petición por escrito que le entregaron los valientes uniformados. Pero tampoco respondió y la injusticia se prolonga.

Hay en estos momentos una recomendación de la Comisión de Derechos Humanos para atender ese problema. La solución es simple: despedir a Marcela y a sus ocho mandos operativos, además de fincarles las responsabilidades penales que ameriten. Pero ni una ni otra cosa se ha hecho.

Doña Claudia Sheinbaum debe entender que el pueblo campechano no necesita promesas estruendosas, ni confesiones innecesarias de amor al pueblo que no se demuestran en los hechos. Ojalá que evite también adular a la gobernadora Sansores, quien goza del repudio de más del 90 por ciento de los campechanos.

Se espera la presencia de diversos grupos sociales que representan problemas irresueltos. Ojalá que los deje manifestarse y que no los regañe como ha hecho en otras plazas.

Campeche no necesita promesas fantasiosas ni adulaciones a la gobernadora. Necesita justicia. Así a secas. Pero parece que no hay la menor intención de proporcionarla.

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