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OPINIÓN: LAYDA SANSORES, EL PEOR GOBIERNO EN CAMPECHE | Por: Guillermo del Jesús Padilla Sierra

Paseíllo

A cinco años de que Layda Sansores tomó el poder, el balance no lo hacen sus detractores, lo hace ella misma frente a sus trabajadores: “No tenemos un peso de liquidez, no tenemos ni para pagar la luz”.

Esa frase, dicha el 29 de abril en el Día del Empleado Estatal, es el epitafio perfecto de un gobierno que prometió la esperanza y entregó la parálisis.

La gobernadora habla de un recorte de 4 mil millones de pesos por culpa de una Ley de Coordinación Fiscal injusta. El Congreso federal le contesta con números: fueron 2 mil. La diferencia de 2 mil millones no está en la fórmula, está en la falta de transparencia que ha sido la marca de la casa.

Mientras lloriquea pobreza —“nunca conocí la pobreza y la vine a conocer ahora al final de mi vida”— el Congreso local le autorizó contratar mil millones de pesos de deuda a 20 años para “inversión productiva”. Hasta hoy, nadie sabe en qué productiva inversión se fueron. Lo que sí se sabe es que tuvo que pedir prórroga de 15 días para pagar el recibo de luz de las oficinas.

Amenazó con lo impensable: “No pediré prestado ni pediré prórroga, apago todas las oficinas y que vean que en Campeche las oficinas se paralizan”. No es una estrategia financiera. Es chantaje político.

En economía, no hay crecimiento. En salud, no hay medicamentos. En seguridad, Campeche dejó de ser la isla de paz que presumía para entrar al ranking de la extorsión y el miedo.

El propio balance periodístico local lo sintetiza: no hay resultados, no hay acciones de gobierno, no hay programas para los más desprotegidos. Lo que sí hubo, y en abundancia, fueron abusos, excesos, intolerancia, represión y persecución.

La Ley de Extinción de Dominio se convirtió en la espada de Damocles para adversarios. El Martes del Jaguar en la plataforma favorita para linchar periodistas críticos. Y la Auditoría Superior de la Federación ya le señaló un probable daño al erario por 8.1 millones de pesos del programa de Agua Potable que no aparecen, mientras su Contraloría, dócil y ciega, dice que no pasó nada.

Layda Sansores llegó a Campeche con la promesa de acabar con la corrupción del PRI. Cinco años después, Campeche está más pobre, más endeudado, más dividido y con las luces apagadas.

Literalmente.

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