Opinión

CUENTA REGRESIVA

Más que rendición de cuentas, parece una despedida. Una relatoría de lo que se supone que hizo la mandataria en este lapso que ha “gobernado” Campeche.

El equipo de asesores en imagen de la señora Sansores intensificó la campaña mediática de difusión de las “principales acciones” que ha realizado en los últimos cinco años, en su calidad de gobernadora de Campeche.

Esos extensos churros, que por demás resultan aburridos por repetitivos, intentan convencer a los campechanos que la señora Sansores sí ha realizado alguna que otra obra pública, aunque una sucinta revisión de esos videos nos lleve a la conclusión de que en casi todos los casos se trata de “obras repintadas”.

Se supone que se trata de los preparativos rumbo al quinto “informe” de la mandataria morenista que acostumbra rendir el 1 de agosto, que es su fecha de cumpleaños, y no el 7 de ese mes, como se ha estilado desde antaño y como marca la tradición. Después de ese evento, como ya sabemos, la señora Sansores se irá de vacaciones a Holanda a visitar a sus nietas.

Lo que llama la atención es el tono de esos videos. Más que rendición de cuentas, parece una despedida. Una relatoría de lo que se supone que hizo la mandataria en este lapso que ha “gobernado” Campeche.

Y es que el rumor de que después de ese evento podría solicitar licencia, sea por salud o por haber recibido una invitación de la presidenta Sheinbaum, cada día cobra más fuerza.

Al régimen le conviene que Layda Sansores se vaya “por las buenas”. Es decir, que ella misma decida hacer sus maletas y abandonar Palacio de Gobierno. El pretexto o la excusa es lo de menos. Hemos tenido cinco años de justificaciones, de suerte que no les será nada difícil encontrar el argumento.

Porque Layda Sansores es un lastre para la continuidad del régimen en Campeche. Sus cotidianas torpezas, su lenguaje ofensivo hacia diversos sectores de la sociedad, sus odios, resentimientos y rencores, se han convertido en un problema serio para que Morena pueda conservar el poder.

Si la señora Sansores continúa en el cargo, se va convertir en el principal problema para su partido y sus candidatos. Y lo peor es que se va querer entrometer y tomar el control de las campañas, lo que va provocar confrontaciones y choques con saldos de pronósticos reservados.

Porque Layda nunca tuvo el liderazgo del Estado. Por sus constantes ausencias, fue su sobrino Gerardo Sánchez el que asumía el mando y daba las órdenes, pero desde que se “pelearon”, o desde que ella dijo que Seso Loco ya no la representa, se agudizó el caos y el desorden.

Por eso en el Gobierno necesitan alguien que tome las riendas, y trate de aprovechar el último año que le queda a esta Administración. Y no aprovecharse solamente en el sentido del “Año de Hidalgo”, sino para rescatar algo de este lustro perdido, y para tratar de convencer a los votantes de que deben respaldar por los candidatos guindas.

Aunque hay muchos que creemos que esa tarea será imposible.

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