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CORCHOLATAS

Nadie en estos momentos tiene autorización para promover sus aspiraciones políticas; estos son tiempos de trabajo, ya vendrán los días de campaña, pero nadie respeta los calendarios…

–“Tremendo relajo armó la Tía al entregar un nombramiento patito al edil Carmelo para que sea “coordinador estatal de los alcaldes de la cuarta transformación”, y con ello avivar el fuego pre sucesorio, porque se ha confundido ese membrete con el de coordinador estatal de la cuarta transformación, como se designará al que resulte destapado como candidato o candidata a la gubernatura” expresó el poeta Casimiro a sus amigos de tertulia.

–“Ese cargo, dijo el bolero don Memín, me recuerda al comandante “Pancho Corcholatas” que fue comandante de la policía durante el gobierno del Pelón Salomón, ya que todos los días estrenaba en su uniforme una nueva insignia, sin valor ni reconocimiento alguno, pero él se sentía importante con eso, lo mismo que el edil Pablito, a quien designaron coordinador de los alcaldes, cuando ni él puede coordinarse a sí mismo”.

–“Pero además, qué autoridad puede tener la Tía gobernante para inventar un cargo de esa naturaleza, ya que ella es gobernadora del Estado, y los ayuntamientos con autónomos y libres de decidir lo que más les convenga. ¿Quién es ella para decidir por los otros alcaldes e imponerles a un coordinador que no los representa en la realidad pues jamás ha hecho nada por los demás municipios? Esa es una auténtica vacilada” estalló doña Chela.

–“Bueno, moderó el viejo Julián, eso solo significa que ya le dieron permiso al edil Carmelo –que no es campechano por cierto, y no solo porque nació en chilangolandia sino porque él mismo ha dicho que no lo es—para que recorra con entera libertad todos los municipios, que por cierto, son sus puntos débiles. A él lo podrán conocer, y no de buena manera en la isla, pero en el resto de la geografía estatal es un perfecto desconocido, y con eso de que ya se están haciendo las encuestas, pues ya se podrá promover libremente sin que nadie le llame la atención”.

–“Lamentablemente en esta ocasión no le concedo la razón, le dijo el poeta al viejo Julián. Ya que nadie en estos momentos tiene autorización para promover sus aspiraciones políticas; estos son tiempos de trabajo, ya vendrán los días de campaña, pero nadie respeta los tiempos, ni hay autoridad que los haga respetar. Los funcionarios electorales están más vendidos que el limón indio que tanto escasea en estos días” apuntó.

–“Yo aquí sigo esperando al edil Carmelo el que no es campechano, porque por mi colonia no ha venido a repartir palanganas. Si ya tiene permiso de su jefa para hacer campaña, entonces ya no hay pretexto para que no nos traiga sus regalitos, despensas, trastes de plástico y demás. Sirve que lo conozco, porque dicen que está guapo, aunque sus gustos vayan por otro lado” remató.

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