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EXPEDIENTE | CORRUPCIÓN EN EL INJUCAM, SOLAPADA POR MORENA

Lo acontecido el pasado martes en la sesión ordinaria del Congreso del Estado, en que se ausentaron 13 diputados (siete de Morena, dos del PT, dos del PVEM y dos del PAN), debe prender los focos de alerta en los organismos de fiscalización tanto estatales como federales, sobre la forma corrupta como se están manejando los recursos públicos en Campeche.

Que se haya ausentado el 37 por ciento de los diputados integrantes del Congreso del Estado no es casual ni obedece a una repentina epidemia que solo ataca a los diputados oficialistas. No. La finalidad era impedir que el Congreso aprobara un exhorto promovido por Movimiento Ciudadano (Moci), para que se fiscalicen los recursos que maneja el Instituto de la Juventud del Estado de Campeche (Injucam).

Hay que recordar que el director de ese Instituto, el joven “referente” (es decir, precandidato a diputado local) Guillermo Manuel Novelo Oreza, se ha visto envuelto en graves señalamientos sobre desvío de los recursos destinados a los programas y acciones en beneficio de la juventud campechana. El problema es que ese dinero, al parecer ha ido a parar a los bolsillos de Novelito.

La bancada de Moci propuso un punto de acuerdo para solicitar a la Auditoría Superior del Estado de Campeche (Asecam), incluir al Instituto de la Juventud del Estado de Campeche (INJUCAM) dentro de su programa anual de auditorías, con el objetivo de revisar el ejercicio y destino de los recursos públicos asignados a esta institución.

¿Por qué una propuesta tan simple, tan sencilla y tan común, de repente motivó que casi la mitad de los diputados decidieran no acudir a la sesión para no resolver ese dilema?

Porque la disyuntiva es muy simple: si los diputados de Morena y sus aliados (PT, PVEM y el PAN) están a favor de la transparencia y de la rendición de cuentas, no habrían tenido ningún impedimento para aprobar que se fiscalicen las cuentas públicas del Injucam, y de cualquier otra dependencia pública que maneje recursos públicos. Es lo que los morenistas exigían cuando eran oposición, de modo que no se explica el por qué ahora se oponen a ese mismo ejercicio.

Pero la razón tampoco amerita muchas elucubraciones. Una, porque sí hay graves irregularidades y desvíos en el Injucam, a tal grado que los propios trabajadores de la dependencia los han ventilado públicamente, y dos, porque Novelito es uno de los dedos chiquitos de la gobernadora Sansores. Es uno de sus “niños preciosos”, y lo están impulsando para ganar la elección a diputado y de ahí hacerlo incluso coordinador parlamentario. Pero ¿cómo impulsar a un jovencito que desde ahora está demostrando que tiene las uñas bastante largas?

No sorprende que la gobernadora Sansores, quien se ha declarado como una de las principales combatientes de hechos de corrupción, haya guardado silencio ante los desvíos que se atribuyen a Novelito. Y no sorprende porque su prédica de honestidad es tan falsa como el tinte de su cabello o la protuberancia de algunas de sus partes.

Pero las acusaciones contra Guillermo Manuel Novelo Oreza ahí están. Esperando que la Asecam o la Auditoría Superior de la Federación las investiguen, confirmen y sancionen.

Hay denuncias graves sobre presuntas irregularidades administrativas relacionadas con el manejo de proveedores, la comprobación del gasto público y el uso de recursos materiales del instituto relativos a la presunta facturación fantasma y robo de más de 2 mil litros de gasolina. 

Se acusa a Novelito de realizar facturaciones a través de diversas empresas proveedoras por conceptos relacionados con la organización de eventos, servicios de alimentación, renta de equipo, impresión de materiales y adquisición de suministros. Se ha comprobado que algunas de estas empresas comparten domicilios fiscales o carecen de identificación comercial visible en los lugares registrados, es decir, son factureras o empresas fachada muy útiles para el desvío de recursos.

Un ejemplo de estos desvíos ocurrió durante el evento denominado “Emprendimix”, en que trabajadores del Instituto señalaron que laboraron jornadas de hasta diecinueve horas continuas, y solo recibieron una comida durante la jornada, mientras que las facturas registraban la contratación de tres alimentos por persona: desayuno, comida y cena, lo que plantea interrogantes sobre la comprobación del gasto público. 

Otro de los señalamientos difundidos públicamente se refiere al manejo de combustible institucional. Se dice que el instituto gestiona unos dos mil litros de gasolina mensuales, supuestamente destinados a vehículos utilizados para actividades oficiales, sin embargo, algunos de los vehículos relacionados con ese consumo corresponden a unidades vinculadas a particulares o familiares, lo que genera cuestionamientos sobre los mecanismos de control administrativo en el uso de estos recursos. 

Asimismo, una donación de 50 cajas de hojas blancas realizada por el sindicato del ISSSTE habría sido posteriormente registrada como una adquisición mediante proveedores privados, lo que de confirmarse representaría una inconsistencia en la comprobación del gasto público. 

Hay todo un mundo de irregularidades en el Injucam y todo apunta a que, como se trata de pruebas irrefutables, a la bancada morenista no le quedó más que tratar de impedir la aprobación del exhorto para que esa institución sea fiscalizada, y que, de encontrarse irregularidades, se sancione con todo rigor.

Pero aún no se ha dicho la última palabra. Aun estaremos atentos a qué marometa recurrirá la Administración de la señora Sansores para encubrir esas irregularidades, exonerar a Novelito, y postularlo para diputado local. Con la salvedad de que el pueblo no perdona ni está dispuesto a respaldar que gente corrupta siga manejando recursos públicos.

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