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EXPEDIENTE | NARCOPOLÍTICA EN CAMPECHE: CONFESIONES DE LAYDA

Para aspirar a un cargo público, ya no basta con ser popular, “casi tienes que ser narco para poder competir”, admitió públicamente la gobernadora de Campeche, Layda Elena Sansores San Román, en lo que constituye una grave confesión que salpica no solo a su Administración, sino que desmitifica la figura de su gurú, el expresidente Andrés Manuel López Obrador, así como de su admirada presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Las autoridades electorales federales, lo mismo que la Fiscalía General de la República, y el propio Departamento de Estado del Gobierno de los Estados Unidos, deberían tomar nota de esa incriminatoria declaración de la mandataria campechana. No puede ser producto de la senilidad, sino probablemente de un lapsus mental que la llevó a admitir algo que muchos sospechamos.

Sin duda alguna que cuando Layda Sansores admite que “no basta con ser el más popular para ganar una elección”, se estaba refiriendo a López Obrador, quien tuvo que atravesar tres largas campañas para poder obtener el triunfo por la Presidencia de la República; y en esas tres contiendas, AMLO era sin duda alguna el candidato “más popular”.

La confesión de Layda ¿confirma que para que el tabasqueño pudiera al fin ganar la elección presidencial se tuvo que aliar con los narcos? ¿Tuvo que aliarse con padrinos poderosos para obtener el dinero suficiente para triunfar en los comicios?

Y parece que esa fue también la ruta de Layda Sansores, quien compitió por la gubernatura por el PRD, por Convergencia y por Morena, pero fue hasta que encontró “padrinos poderosos” que pudo obtener la mayoría de votos. Y eso que el resultado es discutible, porque el candidato que realmente obtuvo más sufragios fue Eliseo Fernández Montufar.

Con sus dichos, pronunciados por cierto en el contexto de su respaldo al “Plan B” de la reforma electoral que promueve la presidenta Claudia Sheinbaum, la gobernadora de Campeche nos recuerda lo que la periodista Anabel Hernández ha venido publicando desde hace varios años, particularmente en su libro La historia secreta: AMLO y el Cártel de Sinaloa (2024), donde presenta testimonios de exmiembros del crimen organizado, excolaboradores del círculo cercano al expresidente, expedientes de la DEA y de la fiscalía de Nueva York.

Por si fuera poco, existe una denuncia en una Corte Federal de Nueva York en contra de López Obrador y varios gobernadores de Morena, entre ellos la propia Layda Sansores, por presuntos vínculos con el “rey del huachicol” y cárteles del narcotráfico.

La periodista Anabel Hernández ha documentado que la campaña de Layda Sansores por la gubernatura de Campeche en 2021 presuntamente recibió financiamiento de Sergio Carmona Angulo, apodado “El Rey del Huachicol Fiscal”. Los testimonios sobre este financiamiento ilícito se encuentran en denuncias interpuestas ante cortes federales de Texas y Nueva York.

Es decir, hay elementos para fundamentar que lo que dijo la señora Sansores en su programa del pasado martes, no fue solo una ocurrencia o un lapsus derivado de la demencia senil que parece que ya se apoderó de ella. No. Por el contrario, hay bases firmes que nos hacen creer que la confesión de la mandataria es también una advertencia.

¿Acaso pretende desacreditar con sus dichos al candidato “más popular” entre los morenistas, el alcalde Pablo Gutiérrez Lazarus, quien está creciendo peligrosamente en las encuestas y está a punto de acabar con el proyecto laydista de imponer como candidata a Liz Hernández?

¿Lo que Layda quiso decir es que detrás de la “popularidad” de Pablo Gutiérrez están grupos vinculados con la delincuencia organizada? Porque esa es una versión muy fuerte en la isla carmelita. ¿Sabe algo más la señora Sansores pero no se atreve a revelarlo públicamente?

Lo que sea. Una vez más la gobernadora de Campeche, Layda Sansores San Román, ha provocado un escándalo político en las filas de Morena, que gobierna 24 entidades del país, y en todos los casos existe la sospecha de que recibieron financiamiento e incluso apoyo logístico de algunos de los cárteles de narcotraficantes.

Con sus palabras, Sansores San Román está evidenciando que para que Morena gobierne el 74 por ciento del territorio nacional, su partido y sus candidatos tuvieron que formalizar acuerdos con esos grupos delincuenciales. Ellos les ayudan a ganar la elección y a cambio, el Gobierno les permite operar a sus anchas. Y eso es exactamente lo que está pasando en Campeche, desde que Layda asumió la gubernatura.

Si la mandataria campechana sostiene que “para aspirar a un cargo de elección popular actualmente se requiere dinero, influencias y padrinos, y casi tienes que ser narco para poder competir”, está confesando que no llegó al poder gracias al respaldo ciudadano, sino por el apoyo de esos “padrinos”. ¿Y a quién ha servido en estos casi cinco años de su Administración? Exacto, a esos grupos que le ayudaron a ganar, mientras que al pueblo lo ha mantenido siempre en segundo, tercero o hasta cuarto plano.

Peligrosa y grave confesión de la gobernadora Sansores, pero más interesante aún es saber ¿en manos de cuál de esos grupos está poniendo el futuro de su candidata a la gubernatura? ¿Todo el derroche en que Liz Hernández está incurriendo, proviene de esas fuentes de financiamiento?

Preocupante el tema, sin duda alguna y debería aclararlo.

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