EN LAS TRIPAS DEL JAGUAR: 20 DE MARZO DE 2026
ABUSOS SON CAUSA DE SU AUTISMO POLÍTICO.
Los Frentes Políticos, de Excélsior, comentan ayer del “Mal año” que iniciamos con los abusos de Layda Sansores, primero con la detención y defenestración arbitraria de José Alberto Abud Flores en la UAC para imponer a una esbirra en su lugar y ahora con las detenciones de mujeres que protestaron el domingo 8 de marzo. Reproducimos.
“El calendario político se volvió cuesta arriba para Layda Sansores, gobernadora de Campeche, cercada por frentes que ya no controla desde la tribuna. El choque con Alberto Abud, exrector de la Universidad Autónoma de Campeche, detonó una rebelión académica que huele a intromisión y a pleito por patrimonio disfrazado de justicia. En la calle, la mano dura frente al 8M encendió a colectivos y organismos. Y en casa, la factura llegó, José Antonio Jiménez, líder del Congreso local, frenó la deuda millonaria y exhibió fisuras en Morena. Mal año para Layda Sansores y su equipo. El poder se ejerce. El desgaste, se acumula.”
No se equivoca el exrector Abud Flores al afirmar que Layda Sansores vive en un autismo político, aislada, sin empatía para escuchar las demandas sociales y desconectada de esta sociedad, que cada vez reprueba más su desempeño y cuenta las horas de los 544 días que faltan para que se largue. Como coloquialmente se dice, la payasa quiere que le aplaudan, aunque su circo sea pésimo.
MARCELA Y JAKSON, LOS BRAZOS REPRESORES.
Quienes saben de política nos comentan que es de esperarse que este autismo político de Layda Sansores se traduzca en más abusos conforme se vaya acabando el sexenio. Precisamente por eso advierten que el Fiscal General, Jakson Villasis Rosado, y la secretaria de Seguridad, Marcela Muñoz Martínez, ya debieron ser llamados a rendir cuentas del arbitrario operativo que montaron para detener y encarcelar un par de días al exrector José Alberto Abud Flores.
De los cargos de posesión de armas y drogas que se le imputaron el pasado 12 de enero, cuando fue detenido arbitrariamente con la excusa infantil de una “llamada anónima”, José Abud ya fue declarado inocente. Nunca se le pudo armar un caso porque siempre se violó su debido proceso, por lo que ahora debe investigarse el abuso de poder perpetrado por Marcela Muñoz y Jakson Villasis, responsables de la seguridad en la entidad.
Ambos grises personajes son los brazos represores de Layda Sansores. Ellos son quienes estuvieron detrás del operativo contra el diputado Antonio Jiménez; de la detención de las mujeres que protestaban en el Congreso local el nombramiento del violentador de mujeres, Pedro Alcudia Vázquez; del arresto el 8 de marzo de mujeres que participaron en la protesta; y del acoso a periodistas y críticos amedrentados judicialmente por Sansores.

