Expediente

EXPEDIENTE | GOLPE AL ESTADO DE DERECHO EN LA UAC

El mensaje directo que la gobernadora Layda Sansores envió con la atropellada, irregular y arbitraria destitución del rector José Alberto Abud Flores, no va dirigido solamente a los universitarios, sino en general a todos los campechanos: este Gobierno no tolera la autonomía, ni la independencia, ni la libertad de expresión ni nada que contraríe la voluntad de la mandataria.

Es un mensaje de autoritarismo pues, como los que envió antes cuando ordenó la golpiza y detención arbitraria del periodista Jorge Luis González Valdez; cuando reprimieron a las activistas feministas que protestaban en la explanada del Congreso del Estado contra la imposición de Juan Pedro Alcudia como magistrado numerario, cuando operó la detención y encarcelamiento de la entonces presidenta de la Junta Municipal de Felipe Carrillo Puerto, Champotón, Griselda Puc Valverde, etcétera.

Son tantos los casos en los que la gobernadora Sansores ha violentado el Estado de Derecho para imponer su capricho, que sería difícil enumerarlos en este espacio.

Pero el mensaje es claro y reiterativo: aquel ciudadano o ciudadana que no se ajuste a sus designios, sufrirá las consecuencias. Lo ha intentado sin éxito con Alejandro Moreno y con Eliseo Fernández, pero hasta ahora no se ha salido con la suya.

Y junto con esas enfermas obsesiones de venganza, vienen también los excesos del poder. A Alito, por ejemplo, le allanaron un predio en Lomas del Castillo, y al igual que al rector Abud, le “sembraron” evidencias para concitar a los campechanos a un sentimiento de odio en su contra, o de repudio por la “corrupción” que se vivió en su Gobierno.

A Fernández Montúfar también le allanaron propiedades, algunas no eran suyas, como la de la familia del diputado Paul Arce Ontiveros, o el domicilio de una de sus hermanas, en donde irrumpió su corrompida fuerza pública para “detenerlo”.

Y lo peor es que la represora gobernadora no buscaba justicia ni combatir la corrupción, solo quería dar una autoritaria muestra de poder, de que nada la iba a detener hasta conseguir sus objetivos.

Por eso lo que le ocurrió a Abud Flores forma parte de su agenda personal de obsesiones y venganzas. Si bien es cierto que las diferencias con el exrector son recientes y surgidas por la independencia de criterio del defenestrado funcionario, lo que se pone de relieve una vez más es que a la señora Sansores nadie la desaira.

Más claro: Abud se negó a incorporar en las nóminas de la UAC a los “recomendados” de la gobernadora, del partido Morena y de algunos conspicuos personajes de su Gobierno; tampoco quiso que fuera el sobrino incómodo, Gerardo “Seso Loco” Sánchez Sansores, el que manejara el presupuesto, las adjudicaciones, los contratos, etcétera.

Abud hizo de la autonomía universitaria y de su independencia de criterio, los baluartes para impedir que la UAC fuera otro negocio más de los Sansores, y eso propició primero el alejamiento, y después la decisión de hacerlo a un lado. No olvidemos la larga campaña de odio y desprestigio que le patrocinó Layda Sansores desde su Martes del Jaguar.

Posteriormente vino la confrontación con el diputado Antonio Jiménez, presidente del Congreso. En octubre de 2024, a Toñito se le ocurrió impulsar el programa “El Congreso en tu escuela”, para que los diputados acudieran a las aulas de los planteles a adoctrinar a los jóvenes estudiantes, pero el rector Abud no quiso participar en la farsa. No autorizó que acudieran los diputados a lavar cerebros y reclutar militantes.

Jiménez pronunció un duro discurso contra el rector en la tribuna del Congreso en que solamente le faltó pronunciar la frase de que “me la vas a pagar”, y después, en Noviembre, otra vez en dos programas del Martes del Jaguar, la propia gobernadora acusó de corrupto, traidor, cobarde y misógino a Abud Flores, quien en contraparte, solamente le pidió respeto a la autonomía de la Universidad. Lo que estaba claro sin embargo, es que el rector ya les resultaba un estorbo, y había que eliminarlo.

No pudieron hacerlo por la vía legal y se tuvieron que inventar esa “denuncia anónima por portación de armas” para sembrarle drogas y después aislarlo en una de las apestosas celdas de los separos de la Fiscalía General del Estado, ya sin manera de operar y de defenderse. Lo demás fue pan comido.

A través de la secretaría de Gobierno se puso en marcha el operativo de recluir a los consejeros universitarios en uno de los salones del Centro de Convenciones, donde fueron amenazados con que si no acataban las instrucciones, se atendrían a las consecuencias. Así, en horas de la madrugada sesionaron a escondidas para imponer como nueva rectora a la notaria, abogada y contadora pública, Fanny Maldonado Guillermo.

Ahora vendrá la transformación de cuarta de nuestra Máxima Casa de Estudios, y conforme a los lineamientos de la desbocada mandataria, se extirpará la libertad de cátedra y se procederá al adoctrinamiento de los estudiantes, hasta convertirlos en parte de esa masa chaira que aplaude a rabiar las acciones del Gobierno, aunque con ello estén destruyendo a las instituciones y al país entero.

Campeche escribirá esta etapa de su historia como la más nefasta y negra. Quizá la fase previa a la instauración de una dictadura, donde ser opositor, independiente o librepensador será delito grave. Pero bien dicen que no hay mal que dure cien años…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *