EXPEDIENTE | WALTHER PATRÓN, CULPABLE DEL CAOS EN TRANSPORTE
Si bien es cierto que el caos que sigue prevaleciendo en la prestación del servicio de transporte colectivo a través del sistema Ko’ox tiene muchas causas y culpables, con el paso de los días se ha reafirmado la versión de que quien ha tenido más culpa es el director de la Unidad de Comunicación Social del Gobierno del Estado, Walther Patrón Bacab.
El desorden partió indudablemente de una pésima planeación de las rutas, recorridos y paraderos de los autobuses chinos. Quienes diseñaron la logística no solo son ajenos a la realidad de la ciudad de Campeche, porque para empezar son foráneos, sino que tampoco han utilizado el servicio. Se mueven en vehículos propios y la mayoría de ellos con chofer y guardaespaldas incluidos.
Hay entonces total desconocimiento sobre las necesidades del sector y principalmente de los usuarios del servicio. En lugar de resolver el problema, tanto el nuevo director de la Agencia Reguladora del Transporte de Campeche (Artec), Eduardo Zubieta Marco, al igual que la secretaria de Gobierno, Elisa María Hernández Romero, de quien depende la agencia, y la gobernadora Layda Sansores, vinieron a empeorar la situación.
La queja principal la han planteado de manera reiterada miles de campechanos. Si antes, salir de tu colonia o unidad habitacional te llevaba un promedio de una hora, a partir del pasado 29 de octubre el tiempo de duración se duplicó en el mejor de los casos, aunque en ocasiones ahora tardan hasta dos horas y media o tres para llegar a su destino.
Los campechanos venimos a enterarnos de las nuevas rutas, de los paraderos y de los recorridos, apenas seis u ocho horas antes de que se pusiera en marcha el nuevo sistema Ko’ox. Acostumbrados a las rutas anteriores, miles de personas acudieron a abordar sus unidades en los sitios de siempre, pero se encontraron con que no había camiones y los que pasaban no les daban servicio, porque no estaban en los paraderos oficiales.
Así, además de la pésima y desastrosa planeación, surgió también el problema de la desinformación. Pocos estaban enterados de los cambios, porque al encargado de hacer la campaña informativa, Walther Patrón, estaba entretenido organizando un concurso de catrinas que nada tiene que ver con su área de responsabilidades.
Patrón Bacab no se preocupó por llevar a los que “planearon” todo el borlote a los medios de información —radio, televisión, portales digitales— para que presentaran los detalles del nuevo ordenamiento, y respondieran a las dudas de la gente. Tampoco elaboró boletines informativos, volantes o gráficas ilustrativas para que la gente supiera a qué se iba a enfrentar.
Y no. No se trata solo de meter 124 unidades nuevas a trasladar a los campechanos de un lugar a otro. También se debió elaborar un plan funcional y medianamente inteligente de información, para complementar la llegada de nuevos autobuses.
Tampoco se trata de que ahora haya más paraderos que antes —570 en total— pues la mayoría carece de la infraestructura mínima para proteger a los ciudadanos del sol o de la lluvia. Y resulta hasta inhumano dejarlos esperando una hora en el sol para después subirlos a una unidad climatizada. Si los usuarios sanos se enfrentaron a cuadros de resfriado por esas razones, imagínense a quienes ya enfrentaban asma, bronquitis o alguna enfermedad similar.
Por eso decimos que fue un fracaso la supuesta modernización del servicio. La estulticia de quienes planearon la logística y la inutilidad de quienes debieron poner en marcha campañas de información y orientación efectivas, dieron al traste con lo que pudo ser una mejora real en la calidad de vida de quienes habitamos en la capital y necesitamos del transporte urbano.
La gobernadora quiso recomponer las cosas. Salió a la calle a dialogar con la gente y lo que escuchó por unanimidad fueron muestras de repudio. En su contra, y contra la pésima planeación del sistema de transporte urbano de la capital. Prometió que se atenderían sus quejas, pero de los dichos a los hechos hay un gigantesco trecho.
Y no se trata solamente de corregir rutas. Hay que corregir el rumbo de todo el Gobierno. Ya constató de viva voz la gobernadora que el pueblo está harto de su Gobierno. Las encuestas la muestran como una de las más repudiadas del país. Y todo eso tiene causas, responsables y culpables.
Debería empezar a mirar en su interior para encontrar las causas del fracaso de su Gobierno. Debe observar hacia adentro de su Gobierno para hallar soluciones, sí, pero también a los culpables de que hasta sus buenas intenciones —como traer unidades nuevas para el transporte urbano— se estrellen contra el rechazo ciudadano porque las cosas no se hacen bien.
Ya le dijimos el nombre de uno de los autores de ese fracaso: Walther Patrón Bacab. Ignorante total en materia de comunicación social, manejo de imagen y comunicación política, se ha dedicado a hacer negocios con el presupuesto de su oficina y ha propiciado que la imagen de su jefa sea una de las más repudiadas de todo el país.

