LA CLOACA DE LA POLÍTICA | 3 DE AGOSTO DE 2026
Es un cadáver viviente que pulula en sus oficinas de la calle Querétaro del barrio de Santa Ana en busca de respaldo de la militancia. Sí de esa militancia que él mismo humilló, pisoteó y suplantó…
EL APESTADO
Aun paso de su salida como dirigente estatal de Morena, el bufón chilango Erick Alejandro Reyes León publicó en sus redes sociales una “sentida” carta en que se percibe gran contenido de desesperación e impotencia, y en el que exhorta a la “madurez y unidad”.
Rebasado ya por la inconformidad interna que exige su salida, plantea que “no podemos permitir que la guerra sucia o las descalificaciones, sean un factor de éxito para la oposición. Nosotros estamos obligados a cuidar la unidad del movimiento porque de esa manera respaldamos las acciones de la presidenta Claudia Sheinbaum y de la Gobernadora Layda Sansores”.
No hay argumento que valga y Reyes León lo sabe. No se puede colgar de la imagen de Claudia Sheinbaum y mucho menos de la gobernadora Sansores. Su solo intento de equiparar a una con la otra –a la presidenta con Layda Elena—constituye en sí mismo un insulto.
Erick Alejandro sabe que en estos momentos es un apestado en Morena. Es un cadáver viviente que pulula en sus oficinas de la calle Querétaro del barrio de Santa Ana en busca de respaldo de la militancia. Sí de esa militancia que él mismo humilló, pisoteó y suplantó con sus incondicionales, chilangos también, igual que él.
Su ausencia de liderazgo se percibe en el escaso respaldo que recibió la publicación donde implora que no sea defenestrado. Solamente 300 reacciones, 12 horas después de que lo “subieron” y de esas 130 son de mofa, burla y pitorreo. De los comentarios, ni hablar, le dijeron de todo, solo para hacerle sentir el repudio que provoca.
Dice el chilango: “Tenemos que ser muy cuidadosos, son momentos complejos, pero la madurez del movimiento tiene que imponerse, la unidad de morena va a prevalecer y será el principal garante para el triunfo en su momento”.
¡Vaya! Si Reyes León estima que la unidad los va llevar a la victoria, entonces vamos a dar por sentado que la derrota será escandalosa. Son más las deserciones, las rupturas y las renuncias que se han vivido en las últimas semanas, que la llegada de cuadros valiosos. Morena se está convirtiendo en un edificio vacío, en donde solamente vaga el alma putrefacta de su “dirigente”.
Entre las versiones que se han difundido destaca que Pablo Gutiérrez no lo quiere en la dirigencia. No le sirve, no abona a la unidad, no aporta nada positivo a la campaña. Le dijeron que sí, que después del informe del pasado sábado, le concederán su cabeza en bandeja de plata, lo que significa que en las próximas horas habrá un movimiento telúrico en las oficinas de Morena.
Para ellos será lo mejor. Para el resto de los campechanos es una prueba más de que hay foráneos que no vienen a Campeche a aportar sino a dividir, a confrontar, a saquear, a burlarse de nosotros y a sentirse superiores solo por haber nacido en el altiplano.
La realidad es que son de lo peor: ineptos, corruptos, arrogantes, ineficientes y torpes. Que nunca debieron merecer una oportunidad y que ante su fracaso deben irse sin posibilidad de que regresen. Y son varios. Y abundan en el gabinete.

