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EXPEDIENTE | MONTAJES SANSORISTAS SOLO LA DEJAN EN RIDÍCULO

En qué grado de desesperación se encuentran los estrategas políticos de Morena y la propia gobernadora Sansores, que en su programa del pasado martes tuvieron que dedicar todo un segmento para referirse a las actividades que realiza “el compañero Pablo”.

Presentarlo como un ejemplo de resultados, de trabajo y como la mejor opción para gobernar Campeche, es un exceso, ni duda cabe.

Sobre todo porque lo hacen en un espacio financiado con recursos públicos, conducido por funcionarios públicos y en un edificio que también le pertenece a la Administración pública, lo que más que violentar las leyes electorales, confirma y ratifica que la desesperación ha suplido a la prudencia, y que el miedo los impulsa día a día a cometer torpeza tras torpeza.

Fue además, un catálogo de mentiras. Pablo no es buen administrador, y prueba de ello es que le sigue debiendo 360 millones de pesos al IMSS por las cuotas que retuvo y no declaró en su primer trienio como alcalde (2015-2018), además de 187 millones de pesos al SAT, malversados en el mismo periodo.

Sí, Pablo, el que desvió en total 547 millones que debió entregar al IMSS y al SAT, es el mismo que despojó de sus predios de manera arbitraria a cientos de ciudadanos, el que despidió con prepotencia a decenas de trabajadores sin pagarles la liquidación legal, y el que desacató al Congreso del Estado al no comparecer para justificar sus leyes de ingresos y de egresos.

Ese es el mismo Pablo que intentan imponer a como dé lugar, inventándole encuestas carentes de metodología, y derrochando cientos de millones de pesos para repartir miles de playeras, gorras, y para rotular cientos de espectaculares y bardas en que se le promueve como futuro gobernador, en abierta y flagrante violación de las leyes electorales.

Lo hacen de manera tan burda, tan descarada y tan tonta, que cualquiera pensaría que el propósito es descarrilar antes de tiempo a su “coordinador estatal” para la defensa de la soberanía y de la transformación.

Porque hasta ahora lo único que hacen son soberanas estupideces, como enviar a un grupo de porros morenistas encapuchados a plantarse el viernes antepasado para increpar a la alcaldesa Biby Rabelo y al diputado Paul Arce, quienes acudieron a una audiencia a la Sala de Juicios Orales.

¿O es que acaso esos manifestantes que por cobardía escondieron sus rostros bajo pasamontañas, lentes y cubrebocas, tienen acceso a la agenda de los juzgados y saben quiénes tienen audiencias y la hora exacta en que deben presentarse?

Es obvio que no. Los enviaron desde el Palacio de Gobierno en colusión con el dirigente estatal de Morena, Erick Reyes León, quien se encargó de cubrir los gastos.

Pero ¿qué lograron con eso?

Ni siquiera pudieron incomodar a la alcaldesa Rabelo, quien ya sabe por dónde le van a llegar los golpes que le manda Morena, mientras que el diputado Arce entendió que es parte de la guerra sucia que jugará Morena antes, durante, y después de la elección, y así lo denunció públicamente.

Los vándalos que el domingo pasado repartieron playeras, gorras, mochilas y vasos con leyendas contra Morena y la 4T en las cabeceras municipales de Tenabo, Hecelchakán, Hopelchén, Dzitbalché y Calkiní, forman parte del mismo operativo.

Lanzan la piedra y esconden la mano. Arrebatan el bolso de la marchanta en el mercado público, y gritan “al ladrón, al ladrón”, se autoflagelan y luego acusan de intento de homicidio al adversario.

Por eso vale la pena preguntar de nueva cuenta: ¿qué lograron con eso?

Si esperaban una reacción airada de la opinión pública estatal contra las playeras, gorras, mochilas y vasos, hay que decirles que el cálculo les salió mal.

Lo que hubo fue un repudio generalizado contra ellos, contra Morena y contra la gobernadora. Nadie se creyó esa historia mal planeada y pésimamente ejecutada.

Tampoco les funcionó el plantón contra la alcaldesa Rabelo y el diputado Arce. Al contrario, hubo muestras de repudio en todas partes, y hasta los medios matraqueros se negaron a publicar la nota al respecto, pues sabían que solamente iban a hacer el ridículo, y a “quemarse” antes de tiempo.

No le han salido bien los primeros montajes a los directores de escena de Morena. Tendrán que darle otra buena pensada al tema, antes de que vuelvan a hacer el ridículo. Porque los saldos les han resultado contraproducentes.

Lo interesante es la conclusión generalizada al respecto: están muy pero muy desesperados, que ya no saben qué hacer para revertir esta creciente ola de repudio en su contra.

Y lo peor: no tienen en su equipo a gente medianamente inteligente. Están plagados de incompetentes, convenencieros, flojos e improvisados, comandados nada más y nada menos que por el propio Erick Reyes León.

Así que, sin temor a equivocarnos, el fracaso es su destino más seguro.

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