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LA CLOACA DE LA POLÍTICA: 09 DE MARZO DE 2026

“Lo que Natura no da, Salamanca non presta”, o sea ni por tres doctorados más que obtenga Marcela podrá borrar este pasado de nulos resultados en materia de seguridad…

DOCTORADO A LA INEPTITUD

Presumió en sus redes sociales la secretaria de Protección y Seguridad Ciudadana, Marcela Muñoz Martínez la obtención de su doctorado en Derecho en el Instituto Universitario de Alta Formación de Quintana Roo.

Presume que sus estudios los hizo de manera conjunta con su hija Samantha, exdirectora de Seguridad Pública en Ciudad del Carmen, de donde salió huyendo por falta de resultados y por estar en frecuentes choques con el alcalde Pablo Gutiérrez Lazarus.

Es un mensaje futurista porque de poco le va servir un doctorado en derecho para el cargo que ocupa, y del que ya está a poco más de un año de retirarse.

Pero sí le sirve para ampliar su currículum y reunir el perfil que requiere una diputada federal en la Comisión de Seguridad de la Cámara de Diputados, que es el puesto que realmente ambiciona, Y no por servir al país y a los campechanos (algo que nunca hizo) sino por el fuero, que es su verdadera motivación.

A su hija Samantha le va servir para disponer de un doctorado para colársele a Liz Hernández en caso de que sea postulada como candidata y gane la gubernatura. Y la meta es perpetuar el apellido en una Secretaría que ha sido más que deficiente en estos cinco años.

Es loable, sin duda alguna, que los ciudadanos y sus servidores públicos aumenten su nivel de preparación académica. En teoría, eso pudiera ayudar a obtener mejores resultados.

Pero hay un refrán muy viejo que dice que “lo que Natura no da, Salamanca non presta”, o sea ni por tres doctorados más que obtenga Marcela y su hija con ella, ni así podrán borrar este pasado de nulos resultados en materia de seguridad, área en que ambas se desempeñan, ya que, aunque Samantha no aparece en la nómina, todo mundo sabe que su base de operaciones es el C-5.

Si hubiera doctorado en ineptitud, seguramente que Marcela lo habría aprobado con grado de excelencia y hasta la invitarían a impartir cátedras en alguna de esas escuelas en donde parece que es más fácil obtener títulos comprados, que dar resultados en las encomiendas que te asignan.

Pero así se las gastan, tratando de impresionar a la gente con cualquier pretexto, cuando que lo único que se les ha venido exigiendo es que den resultados. Y no, no es misoginia, es una exigencia ciudadana.

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