2 MILLONES EN FELICITACIONES Y PUEBLO IGNORADO: EL SHOW DEL DEDAZO DE LIZ HERNÁNDEZ: ESTAMOS UNIDOS CAMPECHANOS
De acuerdo con una publicación divulgada en sus redes sociales, la página Estamos Unidos Campechanos sentenció: “El dedazo en Campeche ya tiene nombre”, y señaló que la campaña de felicitaciones por el cumpleaños de la secretaria de Gobierno costó 2 millones de pesos del erario, entre pautas, logística, comidas, compra de voces, producción y redes sociales.
El texto dice: “Dos millones de pesos nos costó las felicitaciones a la secretaria de gobierno. Entre pautas, logística, comidas, compra de voces, caras, video, producción y redes sociales, nos costó 2 MDP. El dedazo en Campeche ya tiene nombre: Liz Hernández. Y no es que el pueblo la haya elegido con el corazón en la mano… es que le pagaron para que lo demostrara. Resulta que la Secretaria de Gobierno cuenta con toda una maquinaria bien aceitada: logística, recursos y —¡sorpresa!— presupuesto público para que le manden besos y abrazos virtuales en su cumpleaños”.
Y añade: “Unos 300 campechanos (o los que hayan alcanzado a reclutar) se vieron obligados a grabar videos, tomarse fotos y soltar declaraciones de amor eterno del estilo ‘Liz, Campeche te ama con locura’, ‘eres nuestra guerrera’, ‘qué orgullo tenerte’. Todo muy espontáneo, muy genuino… si no fuera porque huele a acarreo desde lejos. Es la versión campechana del amor rentado, una campaña artificial de cariño fabricada con dinero del erario, al puro estilo Layda Sansores pero con más filtros y menos disimulo. Qué tierno: el pueblo pagando de su bolsillo para que una funcionaria se sienta adorada en redes. Falsa adulación comprada al mayoreo, amor exprés con factura fiscal incluida”.
Y mientras tanto, agrega Estamos Unidos Campechanos, ¿logros concretos? Cero. ¿Empleo para las familias campechanas? Tampoco. ¿Inversión que realmente mueva la economía local? Ni de broma. Lo único que parece generar esta “líder transformadora” es una interminable fila de videos de felicitación y una cuenta bancaria que crece a costa del contribuyente. Triste, muy triste. Y sobre todo patético. Que una secretaria de gobierno —cargo que debería estar resolviendo problemas, no mendigando likes pagados— viva del presupuesto público para autofelicitarse y autopromocionarse como futura gobernadora. Parásita de manual: chupa recursos y escupe postureo.
Para finalizar, señala: “Campeche merece mucho más que una funcionaria que necesita alquilar cariño porque el real no le alcanza. Pero bueno… al menos ya sabemos cómo se compra el “dedazo” en 2026: con nuestros impuestos y un buen puñado de videos forzados.
¿Alguien dijo transformación? Porque esto parece más bien la misma vieja farsa, pero con más brillantina y menos vergüenza”.

