SOBREVIVE DON JOSÉ ENTRE EL ABANDONO DE SUS HIJOS, LA POBREZA Y SIN SEGURO MÉDICO; EXIGE PENSIÓN ALIMENTICIA
Ciudad del Carmen.- A sus 75 años, don José del Carmen Hernández enfrenta una situación que califica como injusta y dolorosa: vive solo, paga renta con el apoyo federal para adultos mayores y sus hijos no le brindan el respaldo económico ni médico que necesita.
Relató que no cuenta con salario ni seguro médico, y que sobrevive con el recurso federal que recibe, dinero que destina principalmente al pago de renta, pero tras sufrir una caída perdió movilidad en una pierna hoy se desplaza en silla de ruedas, lo que complicó más su situación y ante la cual exige a sus hijos que le den pensión como él les dio a ellos, “pero no hay ley que me ampare”.
El septuagenario expuso que en el pasado cedió una vivienda a su esposa —hoy fallecida— y que posteriormente sus hijos se quedaron con la propiedad. Uno habita la casa donde considera que debería vivir con él, pues incluso renta cuartos dentro del inmueble.
“Yo les di estudio, pensión, pero ahora que estoy viejo y enfermo no me apoyan. No tienen corazón”, lamentó, y reveló que uno de ellos le ofreció 700 pesos con la condición de que no lo buscara ni lo demandara, mientras los demás no lo apoyan
José del Carmen agregó que Señaló que algunos trabajan fuera del Estado y cuentan con empleo estable, incluso en el sector petrolero, y manifestó que acudió a la Casa de Justicia para buscar orientación sobre una posible pensión alimenticia, pero el trámite no prosperó por falta de documentos y requisitos que no pudo completar. También intentó gestionar apoyo en otras dependencias, sin obtener solución.
“Yo no tengo nada, no tengo seguro, no tengo médico. Lo único que pido es que mis hijos me den lo que por ley me corresponde”, pidió.
José del Carmen hizo un llamado a diputados, regidores y autoridades municipales para que lo orienten legalmente y lo apoyen en la gestión de una pensión alimenticia, figura contemplada en la legislación para padres en estado de vulnerabilidad.
“Soy campechano, soy carmelita, y lo único que pido es ayuda para poder vivir lo que me queda de vida con un poco de dignidad”, concluyó.

