MENSAJE CONTUNDENTE
No ha habido inventos, montajes ni exageraciones en la publicación del Universal. Si acaso, faltaron algunos ejemplos más del acoso y persecución que ha emprendido la gobernadora Sansores…
El reportaje que desplegó el periódico capitalino El Universal, en sus ocho columnas del pasado lunes, mostró a todo el país la realidad de acoso judicial, censura y ataques a la libertad de expresión que se viven en el Estado de Campeche desde la llegada al Gobierno, de la señora Sansores.
Uno, a uno, la periodista María Cabadas, fue presentado los casos que demuestran que Campeche, “es un Estado silenciado y bajo acoso”. Una realidad que ya conocemos a la perfección todos los que aquí habitamos, pero que probablemente sea novedoso y resulte deplorable para el resto del país.
No ha habido inventos, montajes ni exageraciones en la publicación del Universal. Si acaso pudiéramos decir que faltaron algunos ejemplos más del acoso y persecución que ha emprendido la gobernadora Sansores contra sus enemigos políticos y sus críticos.
De los primeros –sus adversarios—no hay que olvidar el viacrucis que hicieron vivir a Griselda Puc Valverde, la expresidenta de la Junta Municipal de Felipe Carrillo Puerto, en el Municipio de Champotón, quien por cumplir con su deber de encabezar las demandas de su pueblo, y cuestionar los abusos de la gobernadora, fue perseguida, lastimada –le quemaron su vivienda—destituida y encarcelada, con lo que, de paso, acabaron con ella.
Otros ejemplos son todos sus adversarios políticos, desde Alito Moreno, pasando por Eliseo Fernández, Biby Rabelo, Paul Arce, Daniel Barreda Pavón, José Luis Flores Pacheco, José Alberto Abud, y tantos más que oscurecen el horizonte de las libertades en Campeche, y nos acercan a lo que es un Estado totalitario, arbitrario y dictatorial.
No son exageraciones, vale la pena repetirlo.
El Universal nos trajo a la memoria la primera muestra del autoritarismo Sansorista, al encarcelar en febrero de 2024, a un grupo de jóvenes que hacían una parodia en su comparsa del carnaval. Con toda prepotencia, y sin guardar las formas, fueron arrestados y cuatro de ellos siguen procesados bajo los cargos de incitación al odio y la violencia.
Fue ese el primer aviso estridente, de que el de la señora Sansores iba a hacer de la intolerancia su marca de Gobierno. Luego se destaparon los otros casos y hasta el momento sigue imparable su obsesión por aniquilar todo aquello que le pueda representar un obstáculo para afianzarse en el poder por tiempo indefinido.
Es sano ventilar públicamente la podredumbre que nos ha dejado la señora Layda Sansores en Campeche. Es hasta didáctico, porque le enseña a la presidenta Claudia Sheinbaum y a su equipo de asesores, la realidad de lo que sucede en nuestro Estado, desmintiendo con rotunda contundencia las maravillas que la mandataria campechana le susurra al oído.
No sabemos si habrá más represalias, o si acaso el mensaje llegará a los oídos correctos para ordenar que se enderece el rumbo y se pongo el alto a tantos abusos.

