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Layda nos quiere callados…

Tribuna es el primer paso para llegar a su objetivo final que es controlar, censurar o “re encausar” la manera cómo piensa la gente. Evitar la crítica, silenciarla, judicializar la libertad de expresión…

Con total descaro, el titular de la Consejería Jurídica del Gobierno del estado, el chilango Juan Pedro Alcudia Vásquez, confesó en la pasada emisión del “Martes del Jaguar”, que el objetivo de las nuevas medidas cautelares contra Tribuna y el periodista Jorge Luis González Valdez, es silenciar todos los señalamientos negativos contra la gobernadora Layda Sansores.

“Tribuna –acusó el fracasado aspirante a magistrado federal– no tiene un control adecuado para que cualquier persona pueda escribir a través de sus plataformas y de sus redes sociales y agredir a la gobernadora”.

Este es el meollo del asunto. Y ojalá que todos, periodistas, ciudadanos, asociaciones de la sociedad civil, agrupaciones de defensa de derechos humanos, etcétera lo tomen con seriedad y lo analicen con detenimiento: Alcudia Vásquez, y obviamente su jefa, la gobernadora Layda Sansores, ya no quieren que la sociedad opine ni cuestione la actividad pública.

Como un redomado ignorante de lo que es el ejercicio periodístico, Alcudía y su jefa quieren silenciar a las redes sociales. O vaya, desean que lo que se comente en esos espacios sean solamente loas y alabanzas a la gestión gubernamental de la señora Sansores, a pesar de que, como puede apreciarse a simple vista, no haya resultados positivos que nos inciten a la loa y a la alabanza.

Es un tema preocupante, vale la pena insistir en eso, porque Tribuna es el primer paso para llegar a su objetivo final que es controlar, censurar o “re encausar” la manera cómo piensa la gente. Es decir, si la censura y el control contra Tribuna se mantiene firme y se sienta jurisprudencia al respecto, al rato cualquier otro medio de información, sea escrito, digital o tradicional, también será intervenido judicialmente para “controlar” todo lo que publique y lo que opinen los usuarios de sus redes sociales.

Es un experimento más rumbo al autoritarismo. No es solamente un capricho o un berrinche de la gobernadora. Tal vez no cuente con todo el respaldo del régimen, para que de aquí se parta a su aplicación en todo el país, pero sí debe destacarse el hecho de que, si los magistrados federales dejan pasar esta censura y la legalizan, Layda Sansores le habrá mostrado a sus homólogos de otros estados del país, cómo se puede silenciar la crítica.

Y hay que repetirlo, aunque aburra. No se trata aquí ni de misoginia, o de violencia política en razón de género, ni de incitación al odio y a la violencia. No. Esas son excusas, pretextos para justificar el gran golpe final que es la extinción de la libertad de expresión o la “censura previa” para que nadie se atreva a cuestionar las torpezas tan, pero tan recurrentes de este Gobierno, y en general de toda la 4T.  Hay que tener mucho cuidado.

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