A FUEGO LENTO | ¿CIUDAD DEL CRIMEN?
Si buscamos referencias históricas, económicas, culturales, poéticas y productivas del municipio de Carmen, como parte del estado de Campeche, la bibliografía sobre el tema es amplia, llena de orgullo y gloria, referente de una construcción de voluntades y amor a una tierra prometida: el posible eslabón del Paraíso Terrenal.
Solamente bastaría escuchar las crónicas de nuestros juglares del tiempo, quienes plasmaron en sus escritos la magia, el carácter, la fraternidad, la identidad y la gallardía frente a las adversidades del tiempo.
Podríamos rescatar esa compilación magistral del maestro don Gabriel González Mier, en su libro “Añoranzas del viejo solar carmelita”, para vibrar de emoción en el éter del infinito, o rescatar a los poetas urbanos de nuestra Ínsula Divina para sentir esa identidad que es un tesoro para los carmelitas nacidos, adoptados o embrujados por la bondad de sus amaneceres, atardeceres y sueños.
No podemos aceptar resignados el desprecio de quienes odian lo más hermoso de la vida y todo lo quieren como dádivas para satisfacer sus inmensas y patológicas vanidades.
En los últimos años, el Paraíso Terrenal del Carmen está sufriendo una metástasis a causa de un gobierno putrefacto, desastroso, delictivo, enloquecido y embriagado de demonios, con un alma en descomposición sin precedentes.
Se le toleran todas las villanías, ofensas e insultos para darle paso a su permisiva anuencia y convertirlo en un espejo del Chicago de Al Capone: tierra sin ley, donde el crimen es parte del paisaje, la impunidad es el decorado de la narc opolítica nacional y el agravio es parte de la decadencia moral.

