EXPEDIENTE | CON AMENAZAS INICIA LAYDA SU ÚLTIMO AÑO DE GOBIERNO
Después de dos semanas de vacaciones por Europa, donde fue “perseguida como artista de cine por los paparazis”, Layda Elena Sansores San Román se reincorporó a sus labores como gobernadora con el hacha de guerra desenterrada.
Ya ubicó a sus dos principales objetivos para distraer la atención de su millonario viaje por la Madre Patria: el diputado Pedro Armentía López, de Movimiento Ciudadano, y el periodista Jorge Luis González Valdez, exdirector de Tribuna.
La mandataria prefirió irse de vacaciones antes que presentar un informe anual de Gobierno en forma, lo que derivó en que los secretarios de su gabinete estatal fueran severamente vapuleados durante las comparecencias. De igual forma mantiene la mira en contra del dirigente nacional del PRI, Rafael Alejandro Moreno Cárdenas y contra sus excolaboradores, también como estrategia para distraer la atención del pueblo sobre su lujoso viaje a España y el fracaso de su corrupta y rapaz Administración.
Sin embargo, hay que admitir que la campaña de odio contra Alito Moreno Cárdenas esta vez no partió desde el Martes del Jaguar, sino desde la “Mañanera del Pueblo” que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Tiene la misma intención distractora, ante las investigaciones del Gobierno de Estados Unidos contra prominentes miembros de la 4T vinculados al crimen organizado y por la cancelación de la visa al corruptísimo junior Andrés Manuel López Beltrán.
Es en este contexto donde las garras de la gobernadora y su mirada vengadora se van a concentrar sobre sus enemigos particulares. Por un lado, porque Alito ya es un “asunto de Estado” para acabar con el principal líder de la oposición mexicana que ha exhibido los vínculos de varios sectores de este Gobierno con el narcotráfico. La batalla pues, entre Layda y Alito tendrá que pausarse un rato.
Pero como ella está acostumbrada a la reyerta, a la venganza y al escándalo, es que se ha definido por dos objetivos locales: el diputado Pedro Armentía López, coordinador de la bancada de Movimiento Ciudadano en el Congreso del Estado, y el periodista Jorge Luis González Valdez.
También irá, sin duda alguna contra otros comunicadores y políticos a quienes considere potencialmente riesgosos para sus obsesiones políticas de cederle la gubernatura al chilango Pablo Gutiérrez Lazarus.
Mientras que el Estado de Campeche vuelve a aparecer en los últimos lugares en desarrollo económico durante los últimos cinco años (caída de menos 8.56 por ciento en ese lapso), mientras que la ola de ejecuciones, asaltos, extorsiones, atracos, feminicidios y violaciones se multiplican por toda la geografía estatal, y mientras las cifras del desempleo formal siguen en aumento y con ello también la pobreza de cientos de miles de campechanos, a la gobernadora Sansores lo único que le interesa es la persecución política y la venganza personal.
“Tengo pendiente una acusación de misógino contra la Piraña”, soltó la gobernadora en su programa de los martes, con lo que reinició sus ataques contra el periodista Jorge González Valdez, a quien atribuye todos los males que padece su Gobierno y ubica como el origen de todos los ataques mediáticos en su contra.
Qué lamentable es que a Layda Sansores le salga lo corriente y siga confundiendo el ejercicio de la labor periodística con misoginia o incitación al odio y la violencia. Es ella quien comanda una campaña de odio en la que utiliza argumentos despectivos e insultantes, como llamar Piraña a un periodista, en lugar de citarlo por su nombre. Ya dijimos en infinidad de ocasiones que no puede pedir respeto quien no lo otorga.
Sobre el caso del diputado Pedro Armentía, el tema es eminentemente político-electorero y confirma que todas las campañas de Morena se van a coordinar desde Palacio de Gobierno. O por lo menos desde ahí van a salir las demandas contra los adversarios políticos. Los jueces y magistrados del Poder Judicial se van a poner a la orden de la gobernadora, y entonces la persecución política se va a recrudecer.
Ese es el escenario que nos presentó la señora Sansores a su retorno de Europa, y luego de ir a atenderse en el lujoso hospital privado Medica Sur de la Ciudad de México, ese molestoso catarro crónico que viene arrastrando desde hace ya por lo menos tres meses. Qué más quisiéramos que el objetivo de esa visita fuera obtener un certificado médico que justifique su solicitud de licencia por motivos de salud.
La realidad es que no se avizora un futuro prominente para Campeche. Al contrario, debemos prepararnos para lo peor, como los coletazos de un dinosaurio agonizante, ya que la gobernadora Sansores ya no busca quien se la hizo, sino quien se la pague. No es agradable tener a todo el pueblo de Campeche en contra, y por eso va contra quienes ella considera que le pusieron el mundo en contra.
Deseábamos que a su retorno, luego de sus inmerecidas y lujosas vacaciones, Layda Sansores nos sorprendiera hablando de futuras inversiones, de nuevos programas sociales, de obras públicas para los sectores que realmente lo requieren, en lugar de derrocharlo en inútiles auditorios, pero no. Pero no, la señora regresó con la misma actitud de siempre, para continuar su fracasado gobierno.
Violenta, irrespetuosa, corriente, soberbia, arrogante y amenazante, lo que no deja de ser lamentable y preocupante, porque las verdaderas prioridades seguirán haciéndolas a un lado, para atender primero, las obsesiones y frustraciones de la demente gobernadora. Qué lástima.

