EXPEDIENTE | FUNCIONARIOS ESTATALES, MALOS Y LLORONES
No se había visto antes que una semana después de concluidas las comparecencias, en Campeche se siga hablando del desastroso papel que desempeñaron los integrantes del gabinete, y de la arrogancia y prepotencia con que varios (as) de ellos (as), intentaron humillar a los diputados y diputadas del Congreso.
Aún más, en el colmo de la desesperación y de la impotencia, el vocero oficial Walther David Patrón Bacab, llegó a acusar de misóginos a los legisladores que cuestionaron con severidad a las secretarias, particularmente a la de Turismo, Adda del Rubí Solís Peniche, y a los medios que difundieron su ridícula y tragicómica comparecencia.
Lo más patético es que se haya tenido que recurrir a organismos empresariales, asociaciones de restauranteros y hoteleros, y a uno que otro vendido personaje del sector, para “avalar” el “gran trabajo” que ha venido “desempeñando” esta funcionaria.
El problema es que las cifras no mienten: a Campeche dejaron de llegar más de 50 mil turistas en comparación con años anteriores, y eso ha representado pérdidas millonarias para los empresarios del sector, sin que se observe en lo inmediato alguna estrategia para reorientar el rumbo. Y aun así, estos empresarios se atrevieron a firmar desplegados en defensa de Adda del Rubí. Qué vergüenza.
Lo que sucedió con el secretario de Bienestar, Esteban Hinojosa Rebolledo es similar. Inexperto en el debate público, y acostumbrado al monólogo de lisonjas y alabanzas para el régimen y para su autoritaria jefa, la gobernadora Sansores —quien llegó a calificarlo como el más ‘barbero’ de su gabinete—, el champotonero no pudo explicar ni la distribución de los recursos para el combate a la pobreza, ni los protocolos de reparto de estufas, refrigeradores y otros artículos domésticos.
De lo que se tiene prueba, es que ese programa es eminentemente electorero. Hay testimonios de que en las colonias populares y zonas rurales de la entidad, las lideresas leales a Morena fueron las encargadas de hacer la lista de beneficiarios, previa solicitud de credenciales de militancia en ese partido. No hubo intenciones de reducir los índices de pobreza y marginación, sino que se trató de mero clientelismo electoral ante los movimientos que se avecinan.
Que los recursos de Bienestar se están manejando con objetivos de proselitismo, también está a la vista. La propia gobernadora Sansores se encargó de atribuirle a Esteban Hinojosa la gestión para suspender el cobro de los transbordos del Ko’ox en la capital, a partir del próximo 16 de septiembre.
Y es que claro, el objetivo de la gobernadora es que Hinojosa sea el candidato a la alcaldía, y que ya tenga un logro qué presumir ante los votantes. El problema surgió cuando el propio secretario de Finanzas, Jezrael Larracilla Pérez se encargó de revelar el boquete que le harán al presupuesto estatal, con un derroche de 47.5 millones de pesos para financiar esa ocurrencia que bien se puede ahorrar si solamente regulan la eliminación de los transbordos. Pero bueno, se insiste que la finalidad es electorera, no mejorar la Administración pública ni el transporte.
Porque tienen razón los diputados opositores cuando reclamaron dos ausencias: una la del director del Instituto de la Juventud, Guillermo Manuel Novelo Oreza, quien sufrió un oportuno y salvador ataque de diarrea, y del director de Comunicación Social, Walther Patrón Bacab, quienes manejan abultados presupuestos y no le rinden cuentas a nadie.
Patrón Bacab ha manejado en estos cinco años más de 300 millones de pesos. Gran parte de esos recursos fueron a parar a las factureras al servicio del sobrino incómodo, y a otras que representan familiares directos del vocerito inútil.
¿Y la imagen pública de la gobernadora? Empeorando cada día, mientras que Walther presume que nadie ha objetado el hecho de que no cumple con el perfil para el puesto que ocupa. Qué tal.
Es el mismo caso de la sobrina y secretaria particular de la gobernadora, Esperancita Pérez Vásquez, quien tiene en sus manos la disposición discrecional de varios cientos de millones de pesos de los que nunca se han rendido cuentas claras. Es también la cabeza de un clan nepótico que tiene a toda su familia en puestos clave del Gobierno.
Por ejemplo, Sergio Carlos de Jesús Pérez Vásquez es director general de Auditoría Gubernamental y Enlace de Auditoría, en la flamante Secretaría Anticorrupción; Rodolfo Iván Pérez Vásquez funge como subdirector de recursos materiales y servicios y control patrimonial de la Secretaría de Educación; Luis Homer de Jesús Pérez Vásquez es director general de la Secretaría de Turismo y María Geraldine Pérez Vásquez es directora de Desarrollo Familiar y Voluntariado. Toda una red familiar en puestos clave en el Gobierno del Estado. ¿Alguien les dice algo?
Que la narrativa gubernamental acuse a los diputados de oposición de agresivos y prepotentes por exigir la rendición de cuentas en el ejercicio de los recursos públicos, tiene más de 140 mil millones de razones, por cada peso que se ha erogado sin que los campechanos sepamos su destino final.
No hay transparencia, no hay obra pública, no hay apoyo a los sectores productivos, y por eso la economía de Campeche se hunde cada día más en el fondo de la tabla, junto con la reputación de Layda Sansores y todos los que integran su corrupto gabinete.

