Lo peor que acompaña al champotonero que quiere ser alcalde de la capital, no es su porno-video, sino que tenga como madrina a la Tía Jaguara, quien se ha ganado con honores el total repudio del pueblo…
EL DIARIO DE LA TÍA
Treinta minutos…
–“Mientras que al Esteban (dido) champotonero que quiere ser alcalde de la capital le siguen inyectando recursos públicos para agenciarse simpatías, y le arman encuestas a modo para inflar sus casi nulas posibilidades de ganar la elección, una mancha en su pasado lo sigue atormentando, y se erige como el más importante freno para sus desbocadas aspiraciones”, reflexionaba con sus amigos de tertulia el bolero don Memín.
–“¿Se refiere usted querido compadre a ese porno video en donde aparece desnudo y autosatisfaciendo sus ansias naturales más primitivas, y confesando además que le gusta el producto que expulsan los masculinos tras una prolongada excitación?” cuestionó interesada doña Chela.
El viejo Julián no pudo frenar una exclamación de profunda admiración hacia el tecnicismo de doña Chela para evitar incurrir en términos vulgares.
–“Siendo una práctica tan antigua, que incluso su primera narración está en el libro del Génesis de la sagrada Biblia –ilustró como siempre con su sapiencia don Julián—el Onanismo o el auto erotismo masculino no es en los hechos una práctica sucia, si bien los moralistas lo han refundido en lo más profundo de las perversiones sexuales, y en el caso que nos ocupa no se cuestiona que recurra a ese ejercicio, sino que lo haya subido a sus redes sociales con afán publicitario, y que haya confesado sus más bajos instintos. Lo que es privado no tiene porqué publicitarse”.
–“Me compartieron la entrevista en donde confiesa ese episodio de su vida, que según él solamente duró 30 minutos –refiriéndose al video—pero que varios años después le sigue causando problemas y malas referencias. Hay incidentes que solamente duran unos cuantos segundos, por ejemplo un accidente mortal, pero que terminan marcándote de por visa, así que no es novedoso lo que pasa con este muchacho” refirió el poeta Casimiro.
–“Pues yo no sor mojigata, mocha, moralista, militante de Pro Vida, ni mucho menos jueza de la Santa Inquisición, remarcó doña Chela, pero sí exijo a quienes van a ser mis representantes populares que por lo menos respeten nuestros valores y costumbres tradicionales, y lo que hizo ese muchacho no es del agrado de gran parte de nuestra sociedad, aunque eso ciertamente no lo despoja de sus derechos políticos ni de la posibilidad de competir por algún cargo de elección”.
–“En lo personal, respondió el bolero don Memín, considero más grave que se estén desviando cuantiosos recursos públicos para apuntalar su candidatura, a que el chamaco haya sido cliente frecuente de doña Manuela en sus años mozos. Y lo peor, que tenga como madrina a la Tía Jaguara, quien se ha ganado con honores el total repudio del pueblo noble y sabio, pero pobre. Si desde antes de que llegue a un cargo, a ese jovencito ya le enseñaron los caminos de la corrupción ¿qué podemos esperar de él si es que se le hace ganar la alcaldía? No lo quiero averiguar, sí que de una vez le digo que no cuente con mi voto” remató.

