Opinión

(DES) HACIENDO HISTORIA

La irrupción de estas figuras y de las que puedan surgir hasta que venza el plazo de registros este sábado, confirmó que la gobernadora Sansores no controla nada.

No se había visto, en la historia reciente de Campeche, que un (a) gobernante (a) perdiera tanto el control de su proceso de sucesión, como acontece ahora con Layda Elena Sansores San Román.

Extremista hasta el extremo, si se nos permite la expresión, la señora Sansores creyó, y se sintió por un momento, que tenía el control absoluto de esta fase de postulación de candidaturas. La realidad ahora nos demuestra que no controla nada, ni a su “sobrinito” ni al Chapito Ucán.

Es cierto, al pomuchense Ucán Yam basta con hacerle una llamada para que le baje a sus aires de diva precandidata. En el momento que le digan que se baje, lo va hacer, aunque no le ofrezcan nada a cambio. Es tanto su servilismo, que se presta a cualquier cosa.

Con Gerardo Sánchez el panorama es otro. Porque él sí forma parte de la estrategia, y a él solamente lo bajarían si se emite la orden de la capital del país. Si le aseguran que va estar en la lista privilegiada (no hasta abajo) de los candidatos plurinominales, abandona a su “equipo” y se va de vacaciones.

Pero la irrupción de estas figuras y de las que puedan surgir hasta que venza el plazo de registros este sábado, confirmó que la gobernadora Sansores no controla nada, y que desconoce lo más elemental de la historia política de Campeche.

Se supone que estas designaciones se hacen por consenso. O así era hasta antes que llegara Layda Sansores. Ella presenta su propuesta y el Comité Nacional de su partido (o la presidenta de la República, para ser más precisos),  decide quién va. Y si la propuesta de la gobernadora es la mejor, pues no pasa nada.

Pero Layda se brincó las trancas desde el principio y el mensaje que envió a sus correligionarios, es que también ellos podían hacer lo mismo. Por eso es que, cuando a Ucán Yam le preguntaron si no acató la unidad ni respetó la propuesta de la gobernadora, lo que dijo es que está ejerciendo su derecho político legítimo y que además, lo consultó con militantes que como él, son fundadores de ese partido en Campeche. Lo que en otras palabras significa que los verdaderos morenistas no están de acuerdo con la propuesta que les presentó Sansores.

Gerardo Sánchez le respondió a su modo a su tía, quien gritó a los cuatro vientos que no es su madrina, ni su patrocinadora y que tampoco respaldaba “la traición” de su sobrinito.

La respuesta del “Seso Loco” es que él “no necesita pilmama” para continuar con sus aspiraciones.

O sea, aparentemente hay ruptura, pero en el fondo todos sabemos que operan bajo una estricta coordinación.

Si el lema de esta coalición dizque izquierdista inició con el “Juntos hagamos historia” y en su segunda etapa le llamaron “sigamos haciendo historia”, lo que hay que decir ahora es que Layda y sus esbirros están deshaciendo esa historia que con tanto esfuerzo, sudor y sangre habían construido.

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