TERRENOS DE OPORTUNIDAD SON LA FALSA PROMESA QUE IMPULSA UN ECOCIDIO Y DEJARÍA SIN DINERO A MILES DE INVERSIONISTAS EN YUCATÁN
A través de un video publicado en su medio de comunicación denominado Informado Caribe, el periodista Armando Galera advierte que Mérida, Yucatán enfrenta el riesgo de una burbuja inmobiliaria sin precedentes, impulsada por la venta masiva de los llamados “terrenos de oportunidad” que, comparado con la crisis de sobreoferta de Tulum, amenaza con dejar a miles de inversionistas sin dinero y provocar un ecocidio cientos de veces mayor que el generado por el Tren Maya.
En los últimos cinco años, el precio del metro cuadrado en zonas cercanas a Mérida pasó de 20 pesos a más de 14 mil, producto de la especulación y la gentrificación acelerada en la capital y las ciudades costeras como Progreso y Telchac, resalta, y precisa que el auge inmobiliario comenzó tras el 2020, cuando Mérida fue catalogada como una de las ciudades más seguras y con mejor calidad de vida del país, pero detrás de la aparente bonanza, ejidatarios y autoridades municipales —en complicidad con alcaldes y exfuncionarios del PAN, PRI y Morena— comenzaron a ofertar terrenos rurales bajo el argumento de que pronto serían fraccionamientos residenciales, y en muchos casos, los compradores adquirieron lotes a precios de 200 mil pesos con mensualidades de apenas 2 mil pesos, seducidos por la promesa de urbanización rápida.
Sin embargo, la realidad la gran mayoría de estos terrenos se ubica a decenas de kilómetros de la capital, sin posibilidad de acceso a servicios básicos como luz, agua o drenaje en al menos las próximas dos décadas, y para aparentar desarrollo levantaron bardas, portones y postes eléctricos simbólicos, pero las zonas carecen de factibilidad urbana y ambiental, y además, de acuerdo con estimaciones de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), más de 60 mil hectáreas de vegetación han sido taladas en los últimos años para estos proyectos, alterando ecosistemas y reservas naturales.
El panorama a futuro es preocupante: cuando los inversionistas descubran que sus tierras no se urbanizarán, intentarán vender sin éxito, generando un colapso del mercado similar al de Tulum. Pero no es todo, pues también gran parte de los predios son ejidales sin escrituras, lo que complicará los reclamos legales, y mientras tanto, la destrucción ambiental continúa y el negocio inmobiliario siguen dejando comisiones de hasta 10 mil pesos por terreno vendido, en un contexto donde las autoridades locales guardan silencio y los daños ecológicos podrían ser irreversibles.

